Manuscrito de Voynich, en la biblioteca de la Universidad de Yale

Manuscrito de Voynich, en la biblioteca de la Universidad de Yale

#laprobadita

Libros raros para científicos extravagantes

Redacción Tendencias
Redactor (I)

Liberarse de la cotidianeidad y crear algo único y original. Al parecer esta es la premisa que guía la vida de aquellos científicos que a lo largo de la historia han querido romper paradigmas y dar forma a los libros más extraños de todos.

Uno de esos títulos imprescindibles en un listado como este es, sin duda, el manuscrito antiguo de Voynich. Ni siquiera luego de 103 años de su descubrimiento se ha logrado descifrar los misterios que aquí se ocultan. Y esto no solo se trata del lenguaje en el que fue escrito; la complejidad radica también en las especies que aquí se describen, muchas de ellas nunca antes conocidas en la literatura botánica o zoológica. Inclusive se ha llegado a decir que es el diario de viaje de algún explorador extraterrestre.

Otro de los libros imprescindibles en la biblioteca de lo extraño es ‘Elementos de matemática’, escrito por Nicolás Bourbaki. En este tratado se intenta conglomerar todos los saberes de las matemáticas con el fin de demostrar la universalidad de su lenguaje. Sin embargo, la rareza de esta publicación es que es el producto de un grupo de estudiantes franceses cuya fascinación por singular los llevó a crear, desde cero, la reputación de un matemático ficticio. La popularidad de este texto llegó a posicionarlo, inclusive, como libro de consulta en escuelas y universidades de Europa.

Del listado de lo más extraño publicado en el mundo de la ciencia llega, también, ‘De re metallica’, cuyo autor fue el alquimista alemán Georgius Agricola. Este es un tratado fundacional de la minería y la metalurgia moderna. Aquí se habla de todo sobre esta área, desde métodos de extracción de minerales hasta la producción de derivados como el vidrio, el sulfuro y el aluminio.

Para complementar esta revisión de lo más raro de la literatura científica, pues no se puede dejar de lado a ‘De Rerum Natura’. Escrito en el siglo I a.C. por Tito Lucrecio Caro, ha sido considerado como el primer libro de física de la historia. Sus textos se mueven entre la poesía y la ciencia, por lo que su lectura requiere de una buena dosis de imaginación para poder poner en práctica sus principios.