Fotografía del Parque Nacional Jasper en Canadá

Fotografía del Parque Nacional Jasper en Canadá. Foto: Captura de pantalla

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¿Estas fotos las creó el hombre o una máquina?

La inteligencia artificial avanza. Se estima que en el corto plazo ocupará buena parte de los puestos laborales que hoy cubren los seres humanos. En este caso, Google Street View se propuso el desafío de simular imágenes captadas por fotógrafos profesionales. Y, al parecer, lo logró.

A través de un algoritmo de aprendizaje, el software Creatism capturó fotografías de paisajes alucinantes alrededor del mundo y luego las alteró con efectos visuales. La máquina, siempre regida por la fría objetividad, incorporó conceptos subjetivos sobre apreciación artística.

La herramienta viajó a cerca de 40 mil puntos diferentes del globo, a la búsqueda de la toma ideal. Después de la captura, llevó adelante diversas maniobras de post-producción para crear una imagen lo más estética posible. Controló elementos de iluminación, saturación y rango dinámico. El resultado: imágenes comparables a las de un profesional.

Así lo demostró un reciente experimento. Desde Google, expusieron una colección de las imágenes obtenidas y editadas con IA mezcladas con otras creadas por seres humanos. Les pidieron a un panel de fotógrafos que identificaran quién había sido el responsable de la composición.

"Hay áreas en las que no se dispone de evaluaciones objetivas. Por ejemplo, si una fotografía es hermosa se mide por su valor estético, que es un concepto altamente subjetivo", comentó en una entrada de blog Hui Fang, uno de los ingenieros a cargo del software. "Algún día esta técnica podría incluso ayudar a tomar mejores fotos en el mundo real", agregó.

El sistema se basa en redes neuronales artificiales, que buscan simular la forma en que el cerebro trabaja para aprender. Tales nodos pueden ser capacitados para reconocer patrones en información objetiva, incluyendo voz, datos de texto o imágenes visuales, y son la base para un sinfín de desarrollos en IA de los últimos años.

Como resultado del experimento, el 40% de las fotos que compuso el algoritmo fueron clasificadas como ediciones "profesionales" o "semiprofesionales". El porcentaje es un indicio de que la inteligencia artificial va en vías de lograr un criterio subjetivo. De hecho, Fang cree que en el futuro podría ayudar a los fotógrafos a agilizar el proceso de edición.

Lo más destacado del sistema, remarcó, fue que no se utilizó como un simple filtro. La IA recortó, ajustó la iluminación y la saturación, pero lo hizo por zonas. Fue capaz de seleccionar cada uno de los elementos de una escena para ofrecerles un tratamiento específico.