Daniel Orellana, experto en Geoinformación, calculó la huella burocrática del Ecuador o cuánto papel gastamos los ecuatorianos en trámites cotidianos. Foto: Pixabay

Daniel Orellana, experto en Geoinformación, calculó la huella burocrática del Ecuador o cuánto papel gastamos los ecuatorianos en trámites cotidianos. Foto: Pixabay

#dedóndesalió

La huella burocrática del país o lo que se gasta en trámites al día

Jackeline Beltrán
Redactora (I)

Si se colocan en fila todas las copias de cédulas y papeletas de votación que se generan en un año en Ecuador podríamos dar una vuelta completa al planeta Tierra. A esa conclusión llegó el cuencano Daniel Orellana en una noche de inspiración, provocada por un día intenso de trámites en una institución pública.

Con un poco de humor negro y cansado de pasar de la copiadora a la ventanilla de atención al cliente, Orellana, quien es experto en Geoinformación, desarrolló el índice de huella burocrática en Ecuador, algo similar a la huella verde, que es un indicador ambiental.

El resultado fue sorprendente. Con todas las copias de cédulas y certificados de votación que sacamos los ecuatorianos en un año, podríamos dar una vuelta a la Tierra, cuya circunferencia es de 40 075 kilómetros, algo así como 340 canchas de fútbol tamaño estándar en línea recta. (El largo máximo de una cancha es 120 metros). 

La fórmula, aunque no lo parezca, es muy simple. Basta pensar en todos los trámites en los que esos dos documentos son indispensables. Desde abrir una cuenta en el banco, sacar un turno en el Servicio de Rentas Internas, adquirir una línea telefónica…

El índice de la huella burocrática es el resultado de multiplicar la población adulta por la cantidad de trámites que realiza al año y por el número de copias que estos requieren. A eso se suma los mismos trámites pero con la población infantil. Ese resultado se multiplica por el largo de una hoja A4 y si divide para la circunferencia de la Tierra.

El resultado exacto es 1,03 vueltas a la Tierra. ¿Qué pasa con todo ese papel? Orellana se imagina las cajas de archivos de documentos que se necesitarán para almacenar tantas copias y cuando ya no sirven, si no van al reciclaje, quedarán enterradas en toneladas de basura.

En una época tan moderna, a Orellana no le agrada mucho ir “demostrando en cada paso que el señor del trámite soy efectivamente yo”, dice el investigador cuencano en un tono más serio que en broma.

Y la razón es que en la actualidad basta con ingresar el número de cédula en una plataforma digital para tener una información detallada de quién es la persona, desde datos de la edad hasta cuánto aporta en tributos al país.

Menos papel significa no solo menos árboles talados sino también menos centavos en copias, menos tiempo en un trámite e, incluso, menos discusiones con la persona que está en la ventanilla de atención al cliente, dice Orellana.

A pedido del Servicio de Rentas Internas (SRI)