El hábito de rechinar lo dientes podría ser causado por el estilo de vida.

Foto referencial. El hábito de rechinar lo dientes podría ser causado por el estilo de vida. Foto: kayseerawr.deviantart.com

#orgánica

Si te molesta que la gente rechine los dientes, esta nota es para ti

Redacción Afull (I)

Cuando hablamos de bruxismo, no estamos hablando de lo que pasó en Inglaterra y su separación de la Unión Europea. Te vamos a hablar de los hábitos involuntarios que algunas personas tienen para apretar la mandíbula y rechinar los dientes cuando están dormidos o descansando.

El hermano pequeño del estrés y la ansiedad

"Conocemos el bruxismo como el rechinar de dientes, por el ruido, pero también se da una actividad muscular masticatoria, continuada y rítmica. Como si la persona estuviera masticando algo durante mucho rato. No es consciente, no afecta demasiado a su sueño, pero sí al de su compañero de cama", indicó la especialista en trastornos del sueño Núria Roure al portal web Playground.

Seguramente alguna vez escuchaste que el modo de vida moderno ha causado nuevos trastornos, y efectivamente, este es uno asociado a las nuevas formas vivir que muchas personas tienen, por ejemplo está ligado al estrés y la ansiedad. "Son nuevas patologías que crecen por el ritmo de vida que llevamos, como el insomnio", indica la doctora a playground.

La costumbre de rechinar los dientes es totalmente involuntario, la reacción del bruxista contra el estrés y la ansiedad son las patologías que despiertan ese hábito. Los nervios pueden hacerte una mala jugada para empezar con la inconsciente manía de morderte los dientes.

"Entre un 15% y un 20% de niños lo sufren, los últimos estudios hablan de un 9% de los adultos. Las causas son hereditarias entre un 20% y un 50%". A medida que las personas envejecen van perdiendo ese comportamiento que extrañamente es más frecuente en los niños.

Seguramente has escuchado el chasquido de los dientes en las personas que se quedan dormidas después de una borrachera. Concretamente el consumo de tóxicos a altas horas de la noche, como alcohol o tabaco, también pueden volverte un bruxista. Pero estos hábitos no solo son nocturnos, también se dan el el día. La doctora Roure dice que "el bruxismo de día existe, pero es menos frecuente. También está relacionado con una respuesta al estrés o la ansiedad diurna o a una distonía de la mandíbula. En general, el bruxismo nocturno también suele asociarse a otras patologías del sueño, como los trastornos respiratorios o el síndrome de piernas nerviosas".

Los trastornos del sueño son muy frecuentes. Existen varios centros especializados en el tratamiento contra la dificultad de dormir. El Institut del Son (Instituto es uno del sueño) es unos de los centros especializados en tratar las dificultades para conciliar el sueño de forma saludable. La doctora Roure trabaja ahí y explica que allí realizan "radiografías nocturnas" para sacar diagnósticos y dar tratamiento y descanso a quienes padecen estas complicaciones.

.Además, seguro has escuchado que alguien utiliza una especie de funda para proteger los dientes. Eso no sirve únicamente para que  no se vuelvan a poner chuecos después de usar brakets, también son para evitar que quienes sufren de bruxismo no se astillen los dientes, desgasten el esmalte y no tengan malestar en las encías.

Pero eso no significa que con eso ya estás a salvo. Los malos hábitos de la vida moderna deben mejorarse en el día y en la noche. Hacer ejercicios de relajación y buscar asesoría psicológica pueden ser de gran ayuda en el tratamiento del bruxismo.

"Hay que ir a la causa, no a paliar el síntoma. La ansiedad es una patología que no hace ruido si no la sabemos escuchar". La búsqueda de soluciones es cada vez más frecuente, por lo tanto la cura para uno de los trastornos de la actualidad puede estar más cerca.

Pero la mejor noticia es que de momento la solución más práctica es hacer una relajación de tus mejillas, o mejor dicho ríete hasta llorar, si, ríete así tus cachetes se suavizarán y los malestares de tu mandíbula se reducirán. La cura del siglo es dejar el estrés y reírse sin parar.