El nivel de religiosidad de una persona no necesariamente está correlacionado con la cantidad de pornografía que consume. Foto referencial: Pixabay

El nivel de religiosidad de una persona no necesariamente está correlacionado con la cantidad de pornografía que consume. Foto referencial: Pixabay

#ORGÁNICA

Porno y religión, ¿realmente incompatibles?

Redacción Afull (I)

La pornografía, así como la masturbación y otras exploraciones de la sexualidad, son un gran tabú dentro del mundo de las religiones. La percepción generalizada asume que las personas, mientras más religiosas son, menos pornografía ven. Pero esto podría ser desmentido por un nuevo estudio publicado por la Universidad de Oklahoma (EE.UU.)

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"Mientras que los académicos asumen típicamente que una mayor religiosidad lleva a una menor frecuencia en el uso de la pornografía, ninguno al momento han examinado de manera empírica si lo opuesto podría ser verdadero: que un mayor uso de pornografía lleve a menores niveles de religiosidad con el tiempo", asegura el estudio en su introducción.

El texto académico, publicado por el Departamento de Sociología del centro educativo, fue el resultado de encuestas a 1 341 personas desde el año 2006 hasta 2012. Los resultados proponen que no existe una relación causal entre la pornografía y la pérdida de identidad religiosa.

¿Qué quiere decir esto? Que las personas que miran pornografía y se identifican con una religión son religiosas en igual medida que aquellas personas que no la miran. Se llegó a esta conclusión mediante el análisis de datos de las personas encuestadas.


La investigación, llevada a cabo por el investigador Samuel Perry, estima que la frecuencia de personas que consumen pornografía es muy parecida a la de las personas que se consideran religiosas entre los encuestados de la muestra (que se enfoca en adultos jóvenes mayores de 18 años de edad).

De hecho, la religiosidad de la persona, según el estudio, aumenta en la misma medida en que esta consume pornografía. Es decir, en personas que aceptan una religión, la tendencia a rezar o asistir al culto incrementa en mayor medida cuando estas son consumidoras de pornografía.

La muestra fue separada en dos grupos principales: quienes ven pornografía con menor frecuencia y quienes acostumbran más a verla. En el primer grupo, la conclusión que saca Samuel Perry, es que a medida que el consumo de pornografía crece, las dudas sobre identidad religiosa en la persona aumentan.


Mientras que, en el segundo grupo, quienes ven pornografía más a menudo por lo general adoptan costumbres más devotas en el día a día: aumentan la frecuencia con la que van a la iglesia, rezan más o ponen dudan en menor medida de sus creencias.

El informe explica que esta tendencia se puede deber a dos factores. En el primero entran las personas que no ven una contradicción en los dogmas de su religión y el consumo de pornografía; es decir, que desde su concepción, las normas de sus creencias no prohíben este tipo de material.

En contraste, otra posible explicación, según las conclusiones del estudio, sería el sentimiento de culpa que adoptan muchos usuarios de pornografía. Al ser consumidores de contenido explícito, muchas personas religiosas se sumirían en el arrepentimiento mediante la práctica aún más ferviente de su religión.