Las pantallas de los celulares emiten una luz azul brillante para que podamos mirarlas sin dificultad en cualquier momento del día, inclusive en los días soleados.  Foto: Pexel.

Las pantallas de los celulares emiten una luz azul brillante para que podamos mirarlas sin dificultad en cualquier momento del día, inclusive en los días soleados. Foto: Pexel.

#Orgánica

Apaga el celular, el lado oscuro te necesita

Redacción Afull (I)

Si Darth Vader viviera en el siglo XXI y te invitara al lado oscuro quizás deberías hacerle caso. Con mayor razón si eres un aficionado de quedarte toda la noche chateando con tu celular en la oscuridad de tu habitación y la invitación de Vader no fuera otra cosa que una súplica por apagar todas las luces y darle descanso a tu cerebro. Sí, eso incluye la luz de la pantalla del celular. La noche, o el lado oscuro del día para efectos de este texto, se hizo para dormir.


Quizás no sea tan simple de admitir, pero el uso de los smartphones tiene también aspectos negativos para tu mente- no sólo por hacerte llorar cada vez que miras lo posteos de tu ex en las redes sociales- sino porque los teléfonos inteligentes pueden llegar a confundir los procesos del sueño de tu cerebro. Según la revista digital ginkplus, las pantallas de los celulares emiten una luz azul brillante para que podamos mirarlas sin dificultad, inclusive, en los momentos más soleados del día.

Pues bien, cuando llega la noche, esa luz azul confunde a nuestro cerebro y le impide que produzca melatonina, la hormona responsable de situarnos en la hora del sueño. Por tal motivo se la llama la hormona de la oscuridad.

La producción de melatonina es inhibida por la luz y estimulada por la oscuridad. En este punto la invitación de Vader sigue en pie, pues interrumpir el ciclo biológico de la hormona altera su orden natural: inducir a la actividad a los animales nocturnos y conducir al sueño a los diurnos.

Así que tampoco es excusa pretender ser un ‘caballero de la noche’, es mejor dejar eso en manos de Bruce Wayne. No se vale argumentar que somos ‘animales nocturnos’, que lanzamos nuestros mejores versos en la noche. No, no, tampoco.

No hay excusa para evitar obedecer a la melatonina, pues los seres humanos poseen hábitos diurnos que, deseemos o no, colocan a la noche como el espacio para el descanso y la recuperación de energía. Y ahí está el detalle.

Es muy probable que no logres conciliar el sueño luego de una maratón de chats con la persona que te gusta, y no siempre se debe a que te quedes pensado en ella toda la madrugada, sino que más allá de los intentos que hagas, no puedes dormir. No hay vaso de leche tibia ni canción de cuna que logre que finalmente vayas a dormir.

Y aquello tiene relación con el experimento realizado por la National Academy of Sciences (PNAS), en el cual se demostró que el uso del iPad antes de acostarse provocó en las personas una reducción de la melatonina e indicios de somnolencia, además de menos horas de sueño MOR, que es la etapa del sueño en la que los seres humanos estamos más relajados.

Por otro lado, si estás cerca de rendir exámenes finales o estás dispuesto a declararle tu amor a la chica de la tienda que miras todas las mañanas con ojos de 'no dormí toda la noche' es hora de un cambio radical.

No producir la melatonina a la hora adecuada, según la investigación de Dan Siegel, profesor clínico de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de California (Estados Unidos) también impide que nuestro cerebro descanse las neuronas activas y, sobretodo, no permite que las células gliales limpien las toxinas que producen las neuronas.

En palabras de Seigel, si no se duerme entre 7 o 9 horas las toxinas no se irán y provocarán problemas de atención y de memoria. Quizás sea por ello que no recuerdes si era la chica de la tienda la que te gustaba o era la de la panadería.

De cualquier forma, la única salida para mejorar el panorama se reduce a una respuesta: hablar más en persona y llenar el lado oscuro de la noche con los sueños de un descanso confortable y menos con las luces de una pantalla artificial.