En un beso se pueden llegar a quemar 13 calorías. Foto: Wikicommons.

En un beso se pueden llegar a quemar 13 calorías. Foto: Wikicommons.

#laprobadita

¿Qué sucede en nuestro cuerpo cuando nos besamos?

El 13 de abril es día internacional del beso. Sí, como lo lees. El beso también tiene asignado un día especial del año. ¿Por qué? Porque besar va más allá de ser una muestra de cariño e intimidad con tu pareja. En este artículo te contamos qué sucede en tu cuerpo cuando besas. ¡Atención! Después de leerlo podrías no querer parar de hacerlo.

Besar puede ser beneficioso para nuestra salud. Cuando besamos apasionadamente, se activan más de 30 músculos faciales y 100 en el resto de nuestro cuerpo. Según el portal web Bienestar 180, podríamos llegar a quemar 13 calorías por beso. Si una Big Mac tiene alrededor de 500 calorías, entonces… bueno, ¡hagan la cuenta!


El psicólogo Gordon Gallup, escritor de un estudio titulado ‘La psicobiología del beso romántico’, establece que, cuando nos besamos, intercambiamos complejas señales químicas que sirven para evaluar nuestra compatibilidad genética con la de la persona que estamos besando. Si alguna vez te diste cuenta de que una persona valía o no la pena al momento de besarle, ahora tienes la explicación.


Pero no todo es bueno, de hecho, los besos son tan saludables como dañinos para la salud. De acuerdo a la revista digital Woman’s Health, en un beso francés se trasladan 10 mililitros de saliva a la boca de la otra persona y junto a ella, aproximadamente 1 500 millones de bacterias. Antes de que digas “¡Qué asco!” te tenemos una buena noticia: el 95% no son dañinas y pueden ayudarte a fortalecer el sistema inmunológico.


En la saliva de los hombres, además, se encuentra la testosterona. Cuando esta pasa a la boca de la mujer, se convierte en un detonador de excitación sexual, según del portal web especializado en ciencia  Quo. Al momento de besar, las mujeres poseen en su boca hormonas llamadas copulinas. En ellas también existe un alto nivel de testosterona, que ayuda a incrementar el apetito sexual del hombre. Es por esto que, a veces, el beso funciona como un preámbulo del contacto sexual.

El beso también hace que tu glándula pituitaria libere oxitocina, conocida como la hormona de la intimidad. El neurólogo Gareth Leng, de la Universidad de Edimburgo, estableció en un estudio que la oxitocina es más eficaz que el elixir amoroso más potente para provocar la excitación sexual. Además, está ligada a funciones como el orgasmo y el enamoramiento. Y tranquilo, si alguna vez pensaste que estabas loco porque no podías parar de besar, tenemos la explicación: nuestro cerebro es adicto a la oxitocina.

La excitación producida por el beso aumenta el flujo sanguíneo y nuestra temperatura corporal sube. Esto hace que nuestros pezones inicien a endurecerse, que sintamos mariposas en el estómago y hasta un cosquilleo en la zona genital. Al mismo tiempo, nuestro corazón se acelera, nos sudan las manos, nuestra respiración se agita y nuestras pupilas se dilatan.


La oxitocina no es el único químico producido al besar. Durante el acto, también podemos liberar dopamina, un neurotransmisor que se relaciona con el placer. Nuestra glándula adrenal libera adrenalina, que despierta nuestra energía física y mental. Según el portal web Quo, besar podría hasta prevenirnos de alergias. Un estudio japonés dice que 30 minutos de besos reducen la producción de histamina, una sustancia química segregada como respuesta alérgica al polen.


Cuando besas, de pronto ya no estás tenso o estresado y hasta te sientes más feliz que hace un rato. ¿Te ha pasado? No. No es el amor. Son las endorfinas, unos opiáceos naturales que provocan una sensación placentera y funcionan como un antídoto contra la depresión (otra razón para seguir besando).

Y por último, ¿te has preguntado por qué sentimos la necesidad de cerrar los ojos cuando besamos? Sí, es incómodo ver a los ojos a tu pareja mientras se besan, pero hay una explicación científica más allá de esto.

Un artículo del portal digital Playground explica que lo hacemos para permitir que nuestro cerebro se enfoque en una tarea en específico. Esto se debe a que el ser humano tiene dificultad en procesar y concentrarse en varios sentidos a la vez que recibe estímulos visuales. Cuando nuestra conciencia visual desaparece, la táctil aumenta, y así disfrutamos mucho más del acto.

Si quieres saber más sobre el beso revisa este especial multimedia.