La barbafobia es el nombre que recibe un miedo excesivo al corte de pelo. Foto: Pixabay

La barbafobia es el nombre que recibe un miedo excesivo al corte de pelo. Foto: Pixabay

#dedóndesalió

¿De dónde sale la fobia al corte de pelo?

Gabriela Castellanos
Redactora (I)

Un día te levantas y decides que es el día. Ya no puedes esperar más. Tu pelo pide a gritos un corte y ya lo has estado evadiendo durante varios meses. El solo hecho de pensar en cortar tu larga cabellera te causa estrés y ansiedad.

Todos hemos tenido (alguna vez, al menos) una experiencia aterradora en la peluquería. Junto a los dentistas, los peluqueros pueden ser personajes de pesadillas. Este miedo tiene un nombre: barbafobia. Este puede tener un impacto en la confianza, la autoestima y la apariencia de un individuo.

Las fobias a los cortes de cabello forman parte de las fobias específicas. En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Salud Mental calculó que más de 6,3 millones de adultos norteamericanos padecen de algún tipo de fobia específica.

En el caso de la barbafobia, puede ser el resultado de una mala experiencia previa en la niñez. Sin embargo, también puede revelar problemas más graves de ansiedad social, indica el psicólogo clínico Jaime Espinosa.

Según José Robalino, estilista profesional, son pocas las personas que llegan a la peluquería con total confianza de que van a salir como ellos se lo imaginan. El pelo necesita ser cuidado porque, al igual que la piel, se reseca. Cuando esto sucede las puntas se abren, se vuelve quebradizo y pierde la suavidad y el brillo.

‘El colombiano’ como lo conocen sus clientes sabe que el cabello es una parte importante de la estética y de la imagen de una persona, por eso son personas especializadas quienes se dedican al cuidado del mismo. Sí, todas alguna vez fuimos a cortarnos las puntas y salimos con el cabello sobre los hombros.

Otro problema es cuando las personas van buscando un cambio de ‘look’. “Llegan luego de terminar con sus parejas y se desquitan con su cabello”, cuenta la estilista Claudia Gómez. Piden que les cambien todo, sin saber realmente lo que quieren y al final, el resultado no les gusta.

Para ambos expertos, el ‘miedo’ que puede causar ir a la peluquería puede ser reversible si se trabaja con profesionales. “Nadie va a hacer algo que crean que les va a hacer lucir mal”, dice Gómez. Quienes han tenido malas experiencias en la peluquería deben comunicar esto a los estilistas para que ellos sepan darles seguridad y confianza.

La buena noticia es que el cabello crece, entre uno y tres centímetros al mes. Esto varía de acuerdo a cada persona y al tiempo y cuidado. Así que si están peleados con su peluquero, solo hay que tener paciencia. En unos meses volverá a su largo original.