La anorgasmia no impide el deseo o placer sexual. El 95% de los casos se deben a problemas sicológicos. Foto: Pexels.

La anorgasmia no impide el deseo o placer sexual. El 95% de los casos se deben a problemas sicológicos. Foto: Pexels.

#adminsex

No llegar al orgasmo puede no ser tan malo como suena

Redacción Afull (I)

Se podría pasar toda la vida sin sentir un orgasmo y no pasaría nada, ¿o sí? Una cosa es cierta, en algunos casos la frustración y el estado anímico que conlleva no poder lograr el éxtasis en el encuentro sexual tiran al suelo a algunas parejas y pueden ser el inicio de días poco agradables. Detrás de esto hay un responsable, la anorgasmia.


Vamos poco a poco. El orgasmo es la descarga de la excitación sexual y forma parte de todo un proceso, pero existe la visión de ser el aspecto más decisivo de todo el acto. Una visión que, según Claudia  Abad, terapeuta sexual del centro especializado en psicología y sexualidad Casa BAUBO, no es del todo acertada.

Bravo explica que si no se alcanza un orgasmo ello no significa que necesariamente exista un problema. “Son los contextos, los espacios, los momentos lo que determina, en última instancia, si la actividad sexual fue placentera y única, o, si no lo fue”.

La terapeuta destaca que la anorgasmia sólo se trata de la ausencia de orgasmo en una persona, y no de la falta de deseo o placer sexual –esos son otros problemas que pueden ser más comunes-. Es decir, tal inhibición en el coito termina siendo algo muy particular, por lo tanto se estudia caso por caso y no en su generalidad.

¿A qué nos referimos? A que si no puedes llegar al orgasmo no encontrarás en este texto consejos para lograrlo, pero sí varias explicaciones de lo que puede estar pasando. Claro,  como si no fuera ya lo suficientemente problemática, la anorgasmia tiene varios matices.

Si nunca se logra o se ha logrado llegar al orgasmo, es posible que se trate de una anorgasmia primaria. Quienes la padecen no pueden siquiera imaginar en qué consiste llegar al éxtasis de la relación sexual.

Peor que nunca haber tenido un orgasmo, es haber llegado a ese punto y luego saber que no lo puedes alcanzar de nuevo. Si este es el caso se puede diagnosticar como una anorgasmia secundaria. Este es el caso más típico en los consultorios de quienes tratan este mal.

Ahora, si crees que el problema surge por el desconocimiento de técnicas y aparatos sexuales que ayudan a la excitación o al juego erótico, lastimosamente tampoco esa es la respuesta, pues a pesar de todas la estimulaciones posibles durante el acto sexual tampoco se podría llegar al orgasmo y ello se traduce en padecer anorgasmia absoluta.

Quizás hayas experimentado que lo del coito no siempre es satisfactorio y seas un apasionado del erotismo. Es decir, disfrutar del previo y hasta del juego de seducción y lograr un orgasmo en ese momento. Eso nos lleva a un caso de anorgasmia relativa.

Por último, y no por ello menos importante, existe la posibilidad que sientas orgasmos en momentos extraños como dando el exámen final del semestre o mientras miras la televisión junto a la abuela o quizás, cuando tu pareja de toca las orejas. Todo es posible. Esos casos se denominan anorgasmia situacional.

De cualquier forma, algo es seguro, no todo está en la mente, también existe la posibilidad que la causa de la anorgasmia sea fisiológica y ese es un factor que un médico especialista en sexología debe tratar.

El doctor, Freddy Guevara, máster en sexología por la Universidad de Almería (España), comenta que la anorgasmia también es resultado de problemas orgánicos. No todos tenemos de la misma forma y estado cada miembro de nuestro cuerpo, el órgano sexual no se escapa a ello y, en el caso de los hombres, puede padecer alguna desviación que, en el momento de la relación sexual, cause dolor y bloquee el sentir placer.

Lo mismo sucede con una mujer que tiene un himen elástico y que jamás haya tenido relaciones sexuales. Al momento del acto sexual también experimentará dolor. Esos atenuantes físicos deben ser tratados de base, antes que nada, sostiene Guevara.

De igual manera, existen cierto tipo de accidentes o enfermedades que pueden causar anorgasmia. Por ejemplo, los de tránsito. Cuando alguien padeció un suceso de tal magnitud, no sólo tendrá que lidiar con el proceso de recuperación de su cuerpo, sino también con la anorgasmia.

Pensemos un accidente automovilístico que da como resultado una paraplejia. Perder la sensibilidad de la parte inferior del cuerpo es algo que no suena nada bien, pues representa inconvenientes en el acto sexual, según comenta el sexólogo.

Otros casos, más referentes a enfermedades, son las personas que padecen diabetes, o los individuos con tumores en ciertas partes de la columna vertebral, etc. Ese tipo de situaciones demanda terapias profundas, que requieren equipos técnicos, además de la intervención de otros profesionales médicos y psicológicos que realicen un trabajo multidisciplinario para que el paciente recupere su capacidad sensorial frente al orgasmo.

Pero entonces, ¿qué pasa cuando no puedes tener orgasmos? La respuesta, según Abad, está en la psiquis de cada persona. La anorgasmia puede producir frustración y ansiedad y por ello es necesaria una terapia.

No, no es la terapia que piensas. Es algo sicológico que te hará recordar tu historia sexual- sí, lamentamos informarte que es muy probable que algún ex aparezca por ahí- pero además de eso, se intenta encontrar aspectos o experiencias traumáticas que produzcan el problema.

Así que paciencia, Guevara recuerda que en una ocasión trató a una paciente que “tuvo que realizar más de 30 sesiones de terapia y ello sólo ayudó a que su pareja apenas pueda acercársele y darle una caricia”.

Y no todo está perdido. De hecho, si padeces anorgasmia las posibilidades de ‘recuperación’ son bastante altas. La razón detrás de eso está en el trabajo psicológico realizado en terapia, por más incómoda o difícil que pueda llegar a ser.

Y los números hablan por si solos. Según la experiencia de Abad el 95% de los casos de anorgasmia se deben a factores sicológicos y el 5% restantes tienen un trasfondo fisiológico que puede ser más difícil de tratar.

Cuando se trata de anorgasmia, gran parte de la solución está en comunicarse. Ya sea con la pareja o con un terapeuta que pueda ayudar a llevar un acompañamiento sicológico a eso tan importante dentro de la relación como lo es el sexo.