5 de marzo de 2015 10:45

Líder de Los Zetas era un importante motor de violencia en el norte de México

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Agencia EFE

El capturado líder de los Zetas, Óscar Omar Treviño, era "uno de los principales generadores de las pugnas entre grupos delictivos" en los norteños estados mexicanos de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, indicó hoy el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido.

Al presentar al narcotraficante ante la prensa, Rubido, aseguró Treviño, se caracterizaba por su "perfil extremadamente violento", por lo que no logró el mismo reconocimiento dentro de la organización criminal que su hermano Miguel Ángel, detenido en julio de 2013 y de quien heredó el liderazgo del cártel.

Por ello, Omar Treviño enfrentó la oposición de operadores locales de los Zetas que querían independizarse, "lo que provocó mayores enfrentamientos al interior del grupo criminal", dijo en el hangar de la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía) en el aeropuerto de Ciudad de México.

Escoltado por militares, Treviño fue presentado al llegar a la capital en un avión de la Fuerza Aérea procedente del estado de Nuevo León, donde fue detenido esta madrugada cuando se disponía a ingresar a un domicilio en el municipio de San Pedro Garza García.

Los Zetas se formaron en 1999 por desertores del Ejército y tras más de una década como brazo armado del cártel del Golfo, se independizaron en 2010 y comenzaron una cruenta guerra con esa y otras organizaciones delictivas por el control del territorio mexicano.

Entre las acciones violentas atribuidas a dicho grupo, Rubido destacó ataques a legaciones diplomáticas de Estados Unidos en Nuevo León y Tamaulipas, el incendio de 2011 en el Casino Royale en Monterrey (Nuevo León), en el que murieron 52 personas, y la matanza de indocumentados en San Fernando (Tamaulipas) en 2010.

"La organización delincuencial que encabezaba (Treviño) se dedicó al tráfico de drogas, secuestro, extorsión, robo de hidrocarburos, tráfico de personas y de armas, y llegó a expandirse a algunos países de Centroamérica", indicó.

El comisionado refirió que Treviño, alias Z-42, fue capturado en una operación federal encabezada por el Ejército gracias al "trabajo coordinado de las áreas de inteligencia de las dependencias del Estado mexicano".

En una operación simultánea fue arrestado su operador financiero, Carlos Arturo Jiménez, cuyos movimientos en Monterrey, capital de Nuevo León, llevaron a las autoridades a detectar al capo en febrero pasado.

En ambas operaciones fueron detenidos también otros cuatro miembros de la organización. Todos fueron trasladados a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) para rendir sus declaraciones antes de ser presentados ante un juez.

El director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón, indicó que Treviño "está relacionado al menos con 11 causas penales" por delitos contra la salud (narcotráfico), secuestro, robo de hidrocarburos y operaciones con recursos de procedencia ilícita, entre otros crímenes.

Señaló también que contra el capo hay una orden vigente de detención con fines de extradición por el delito de asociación delictuosa para cometer delitos contra la salud, emitida por EE.UU.

Las autoridades mexicanas ofrecían una recompensa de 30 millones de pesos (unos dos millones de dólares) por información que llevara a su captura, mientras que el Gobierno de Estados Unidos ofrecía cinco millones de dólares.

Con esta detención asciende ya a 91 la cifra de miembros de organizaciones criminales detenidos o abatidos de un total de 122 objetivos prioritarios fijados por el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto desde el inicio del mandato en diciembre de 2012.

Apenas el viernes pasado el Gobierno mexicano asestó otro importante golpe al narcotráfico al capturar al máximo dirigente de los Caballeros Templarios, Servando Gómez, en Morelia, capital del suroccidental estado de Michoacán.

No obstante, varios especialistas consultados hoy por Efe sostuvieron que las capturas de líderes de los grandes cárteles no contribuyen a disminuir la violencia ni el tráfico de drogas, sino a fragmentar los grupos y diversificar sus actividades delictivas.

"Estos golpes no sirven para nada porque al final el negocio sigue, no importa quién esté al frente", dijo a Efe José Reveles, experto en temas de narcotráfico.

Si el Gobierno no hace el "resto de la tarea" contra los cárteles, es decir, atacar el tema monetario, "quitarles los millones, la complicidad de los municipios y las armas", no se logrará avanzar contra este mal, aseguró.

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