20 de marzo de 2015 16:37

Yemen, un país desestabilizado por los grupos militar-religiosos

Una oleada de atentados en tres mezquitas ha azotado a Yemen. Foto: Mohammed Huwais/ AFP.

Una oleada de atentados en tres mezquitas ha azotado a Yemen. Foto: Mohammed Huwais/ AFP.

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Agencia AFP

Yemen, cuya situación se ha agravado esta semana con una oleada de atentados en tres mezquitas de la capital y nuevas acusaciones de golpes de Estado, es un país desestabilizado por una crisis interminable atizada por una milicia chiita y los yihadistas sunitas de Al Qaida.

Incremento de la potencia de los milicianos chiitas

Desde la insurrección popular de 2011, en el marco de la Primavera Árabe, que propició la caída del presidente Alí Abdalá Saleh, el poder central se ha visto marginado por dos potentes grupos militar-religiosos que han sabido aprovechar los acontecimientos para aumentar su influencia.

El primero, el movimiento Ansarualá, recluta a nuevos miembros dentro de la comunidad zaidita, una rama del chiismo que representa a un tercio de la población de Yemen.

Confinado en el norte del país, nació como un movimiento de protesta contra la marginación de los zaiditas por parte del poder y por el proselitismo sunita del partido islamista Al Islah en el norte del país.

Este grupo, inspirado en el Hezbolá libanés y sospechoso de recibir el apoyo de Irán, se concentró en Saná en septiembre de 2014 y extendió su influencia hacia el oeste y el centro de Yemen. Se apoderó de la capital el 6 de febrero.

Dirigido por Abdel Malek al Huti, es sospechoso de querer restablecer el régimen real del imanato (dirigido por imanes) zaidita abolido en 1962.

Al Qaida siempre presente

Al Qaida en la península arábiga (AQPA) , fruto de la fusión en 2009 de las ramas saudita y yemení de la red sunita, está considerado por Estados Unidos como uno de los más peligrosos grupos yihadistas.

Muy presente en el sur y en el sureste, AQPA multiplica los atentados y los ataques, provocando muchas pérdidas en el ejército. El grupo también ha capturado a numerosos extranjeros.

AQPA reivindicó el atentado del 7 de enero contra la redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo.

A parte de las fuerzas de seguridad y de los occidentales, Al Qaida se está confirmando cada vez más como la única fuerza capaz de frenar el avance de Ansarualá.

Reclutando a sunitas y actuando a veces en cooperación con tribus hostiles a Ansarualá, AQPA ha reivindicado desde septiembre numerosos atentados antichiitas.

Riesgo de guerra civil


Las esperanzas de solucionar la crisis a través de un diálogo respaldado por el emisario de la ONU en Yemen, Jamal Benomar, casi han desaparecido.

El país está prácticamente dividido desde que el presidente Abd Rabo Mansur Hadi se instalara en Adén, principal ciudad en el sur del país, después de haber conseguido huir de Saná donde estaba sitiado por la milicia chiita.

Hadi, que había sido forzado a dimitir el 22 de enero junto con el gobierno de Khaled Bahah por la presión de los hutíes, todavía está considerado por la comunidad internacional como el presidente legítimo de Yemen.

En los círculos políticos, cada vez se habla más de un riesgo de guerra civil o de una división de Yemen.

Como una muestra de este riesgo, violentos enfrentamientos opusieron el jueves en Adén a los partidarios de Hadi contra las unidades de las fuerzas especiales de un general rebelde, que intentaron tomar el control del aeropuerto, mientras que un bombardeo apuntó, sin tocarlo, hacia el palacio presidencial de la ciudad. Hadi denunció “ un intento de golpe de Estado”.

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