4 de November de 2009 00:00

Verdad y mentira

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Sebastián Mantilla Baca

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

No voy a hablar en esta ocasión de lo que es la verdad y la mentira en sentido estricto sino como una experiencia humana. Por ello, doy por descontado la observación y disquisición filosófica que la verdad nunca pueda ser alcanzada, de que no existe la verdad absoluta  o de que todo es una mentira. Experiencias de verdad, o su negación, hay muchas. Sí, son tan variadas que éstas pueden encontrarse en diversos campos. No solo en disciplinas como la economía, la política, las ventas, las finanzas y el derecho, sino también en nuestras propias aseveraciones sobre organizaciones, agrupaciones sociales o personas.

A diferencia de lo que sucede con las ciencias, en donde predomina la lógica y la razón, en la esfera del individuo entran también criterios subjetivos. Es usual decir: tengo la corazonada que… creo que esta persona es… Es decir, nos hacemos una imagen del otro tanto por lo que dice como por sus posturas, gestos, forma de vestir, actitudes, etc.

El darnos cuenta de que eso que pensábamos fue verdad o mentira es, a veces, un proceso lento. El “caer en la cuenta” y comprobar, por ejemplo, de que el novio/a nos miente, de que el amigo/a que tanto estimábamos nos traiciona, toma tiempo y nos cuesta mucho poder aceptar. Nuestras proyecciones, las cuales en ocasiones se convierten en fuertes fijaciones internas, nos llevan incluso a no aceptar la realidad.

Un ejemplo, quizá sintomático, sea lo que pasa en la política. No queremos ver cómo detrás de la imagen de un supuesto líder libertario se oculta la intención de un tirano; no queremos identificar a los responsables de una situación inaceptable de corrupción generalizada;  no queremos ver cómo la incapacidad para gobernar se disimula y oculta con la facilidad histriónica para insultar, zaherir y decir insensateces.

En realidad, no hay verdades y mentiras absolutas. Hay verdades disfrazas de mentiras y mentiras disfrazas de verdad. Piensen solamente en los siguientes enunciados: “mi gobierno no es corrupto, lo que pasa es que mi hermano es un mitómano”, “que exista infiltración del narcotráfico en espacios públicos no quiere decir esto sea una narcodemocracia” o “lo de Angostura fue una masacre, enjuiciamos a autoridades colombianas pero mi gobierno no tiene relación con las FARC”.

¿Qué es verdad y qué es mentira? ¿Mentiras que funcionan mejor que las verdades? ¿Verdades que no molestan porque la sociedad en general se ha acostumbrado a vivir de la mentira, del engaño y la corrupción? ¿O es que ellos si saben decir la “verdad”? Analicen y saquen sus propias conclusiones.

Lo que me preocupa, a más de lo que acabo de mencionar, es ese inmovilismo, esa quietud, esa incapacidad para “caer en la cuenta”, como individuos y como sociedad, sobre lo que es verdad y mentira. Me resisto a creer que la hipocresía, la corruptela, el cinismo y la pasividad se sobrepongan sobre los altos valores humanos.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)