31 de mayo de 2014 21:01

Los indígenas amazónicos se maquillan en base al wituk

En la comunidad Sarayaku en la provincia de Pastaza en el oriente de Ecuador, el wituk es un fruto que al prepararlo es usado como maquillaje para el rostro y para teñirse el cabello. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

En la comunidad Sarayaku en la provincia de Pastaza en el oriente de Ecuador, el wituk es un fruto que al prepararlo es usado como maquillaje para el rostro y para teñirse el cabello. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Redacción Sierra Centro

Yarapana Gualinga, una niña de tres años, oriunda de la comunidad Sarayaku, espera ansiosa que su prima Samaï le pinte la cara. Todos los años, cuando en el pueblo originario kichwa se va a celebrar la fiesta de la Pachamama, la gente utiliza el wituk para tinturar y tratar su cabello, y dibujarse en el rostro originales diseñor.

El wituk es un fruto amazónico, en el territorio de Ecuador, con leyenda propia. Los ancestros hablan de la existencia de dos mujeres jóvenes de extraordinaria belleza, consideradas como las vírgenes de la selva. Ellas recorrían los bosques en busca de novios, cuenta Sabino Gualinga, uno de los más ancianos del pueblo originario kichwa. Al no encontrarlos acudieron al gran espíritu de la selva Arutam, el de la eterna juventud. A él le pidieron que las convirtiera en plantas útiles, para limpiar sus cuerpos y ser aceptadas por los cazadores y la gente.

El gran Arutam tuvo lástima de ellas y decidió que la de caballera roja se convertiría en achiote y la de cabello negro en el emblemático árbol de wituk. Desde entonces, las plantas se encuentran por toda la Amazonía para uso y disfrute de sus habitantes.

Captura video wituk

Por eso, para las fiestas, celebraciones importantes o reuniones, todos se pintan las caras y se tinturan el cabello. Los dibujos en los rostros tienen originales formas, ya sea de animales o figuras con líneas y círculos. A Yarapana, por ejemplo, le hicieron una especie de serpiente que traspasaba su pequeña nariz.

Ella no tiene edad para pintarse sola. Cuando cumpla 8 años, lo hará y podrá plasmar sus sueños y deseos en su cara y en la de sus pequeños hermanos.

El tratamiento capilar implica su tiempo. Cuando el wituk cae del árbol se lo parte para rallarlo. Esa masa se pasa por todo el pelo. Pese a que el interior del fruto es blanco cuando se exprime se obtiene un líquido negro que, incluso, se impregna en la piel por mínimo 8 días.

De acuerdo con Samaï Gualinga, el proceso debe hacerse durante cuatro semanas seguidas. “Los baños con wituk se realizan en la mañana y tarde. Los cabellos claros se vuelven rojizos, pero después toman una coloración negra intensa y se da volumen al cabello.

Doña Corina Montalvo recuerda que sus ancestros tenían dentro del tratamiento con wituk otras creencias. Por ejemplo, mientras se bañaban con el producto no comían nada con sal. Sin embargo, ahora, añade la anciana, las jovencitas se ponen el wituk como moda.

Para la pintura de la cara, en cambio, dice Marlon Santi, el wituk se asa en leña. “Ahí ya toma una coloración negra que es la que con un pincel o palillo se coloca en la cara”.

Las figuras son variadas. Los hombres se pintan animales o simplemente se dibujan con los dedos una sola franja gruesa. Todos se maquillan.

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