15 de January de 2010 00:00

La web social embruja a los jóvenes

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Redacción Sociedad

Cuando llega a casa,  luego de las  clases  en el colegio La Salle, en el valle de Los Chillos, Christian Acuña se conecta a Internet. Cursa el cuarto año químico biólogo y  usa el ‘messenger’ (mensajería instantánea) para romper el hielo.  

“Si una chica me gusta y no tengo el valor para decirlo de frente lo coloco ahí. Entonces ella se acerca y me dice: ‘¿Y esa frase?’  Y empezamos a conversar. También escribo  mi estado de ánimo o si quiero reconciliarme...”.

Tiene una filmadora en las manos. Entrevista en inglés a quienes recorren el Centro Artesanal Mariscal, para una tarea.

Lo hace con sus compañeros, el miércoles. Pero ya quiere estar en casa y averiguar  qué novedades subieron  al      Hi5 (tiene 400 amigos), Facebook (62) y   My space (cinco). Asegura que chatear y revisar esas páginas no le  desconcentran. “Hago un párrafo del deber  y respondo el chat”.

Andrés Hermann, experto en   redes sociales, dice que Facebook tiene  acogida en el público de   más de 25 años. Recuerda que fue utilizado para captar votos en la campaña presidencial de Barack Obama, en EE.UU. Los más jóvenes prefieren Hi5.

Quien  ingresa a las redes busca socialización y  entretenimiento. Pero Hermann apunta que los analistas concluyen  que es también  una forma de álter ego.

“Pongo  en escena, en el ciberespacio,  mis  sentimientos reprimidos. En Second Life se vive la interacción social en tres dimensiones, al   alterar la identidad”.

Para Geovana Amores, de 17 años, “el Hi5 es un periódico público de las vidas. Te enteras si alguien está deprimido o feliz. Yo escribo sobre lo que marcó mi día. Por ejemplo, esta noche voy a contar sobre esta entrevista”.

La alumna de tercero de bachillerato,  del 24 de Mayo,  tiene más de 300 amigos en Hi5 y   25,  en el Facebook. Incluso entabló  una relación con alguien que primero conoció en Internet. 

“Al principio sí genera adicción,  revisaba mis cuentas muchas veces para saber qué comentaron sobre mis fotos. Ponen imágenes bochornosas, con poses raras, pero más que nada de sus salidas a fiestas. Con eso llaman la atención y dicen ‘entra a mi página, mira lo que tengo’’.    

Hermann comenta que en EE.UU., Facebook    afectó  las  relaciones laborales. El empleado invita a sus redes al jefe y este descubre  que es homosexual o comportamientos que no considera adecuados. Estos espacios muestran aspectos  personales, es la cultura del morbo, por eso mueven el negocio de los intangibles.

Elisa  Puertas, de 23 años, estudia el quinto semestre de Psicología Clínica en la U. Salesiana. “El sentimiento puro no lo pongo en Facebook (tiene 500 amigos), solo barras de la Liga”.

Nunca tuvo ni  Hi5, pero hace nueve meses, su papá Alexis, le abrió una cuenta en Facebook, para estar en contacto. “Si no  tengo saldo en el celular, le pongo un mensajito y  ya. Ahí reencontré a   mis panas. No acepto a quien no conozco, es mi vida. Un día un amigo subió unas fotos mías, en un baile raro,  y las  saqué”.

Andrés Villacrés, de tercer semestre de Psicología en la Salesiana, critica a quienes  cuentan absolutamente todo en las redes.

“Dicen cómo se levantaron, qué les pasó en el almuerzo... Es una  necesidad de expresar sus sentimientos, piensan que están en contacto con todo el mundo, pero se aíslan más. Las redes te quitan  tiempo y te vuelves frío”.

Él utiliza el  Twiter para recibir noticias y usa Youtube para bajarse videos musicales.

“Las redes sociales muestran vidas ficticias,  cómo la gente quisiera que sea  en la realidad”.

Punto de vista
Gissela Echeverría/ Psicóloga y comunicadora
‘Estoy en Facebook, ahora existo’

Internet es la nueva celestina, sirve para conectarte,   crearte una falsa identidad y para volver público aquello que era  privado.

En las redes sociales, la gente parece deci:  ‘oigan, estoy aquí, tómenme en cuenta. Existo’. Es más fácil entablar una conversación con quien uno no conoce en lugar de enfrentarte al diálogo en vivo, al  compromiso. Así tienen 300 ‘amigos’, que no conocen.

Internet es como una plaza, un parque. Es un sitio de encuentro, sirve para darse a conocer, mostrarse, una legitimación de la existencia, si no estás en Facebook,  nadie sabe nada de ti. 

El crecimiento de las ciudades  y la  dedicación casi de tiempo  completo al trabajo crea  más solitarios, aislados en las capitales.

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