27 de septiembre de 2015 12:15

Volkswagen habría sido advertido contra manipulación de controles hace años

Activistas de Greenpeace protestaban el pasado viernes (25 de septiembre de 2015) a las puertas de la fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo (Alemania). Foto: EFE

Activistas de Greenpeace protestaban el pasado viernes (25 de septiembre de 2015) a las puertas de la fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo (Alemania). Foto: EFE

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Agencia AFP
Berlín, Alemania

Las dificultades se acumulan para Volkswagen, que según la prensa dominical alemana habría sido advertido hace años de los riesgos que corría con el programa para trucar los controles anti-contaminación, en el centro de un escándalo que estremece al líder mundial del automóvil.

Además las autoridades alemanas incrementaron la presión sobre el grupo fijándole un ultimátum al 7 de octubre para que sus modelos diésel se ajusten a las normas de emisión en vigor a nivel nacional, so pena de retirada de licencias para sus vehículos, según un semanario.

Con todo ello concluye una semana negra para el constructor alemán, tras haber confesado que colocó en 11 millones de vehículos en todo el mundo un dispositivo para burlar los controles anticontaminación y hacerlos pasar, ante los consumidores y las autoridades, por vehículos más ecológicos de lo que eran en realidad.

Ello ya provocó el miércoles (23 de septiembre del 2015) la dimisión del presidente del grupo, Martin Winterkorn, y la pérdida de una tercera parte de su valor en bolsa. Amenaza además con destrozar la imagen de probidad que tiene la industria alemana.

El nuevo presidente del directorio de VW, Matthias Müller, procedente de Porsche, ha prometido aclarar todos estos fallos y engaños, que además le pueden costar miles de millones de euros a la empresa, por querellas o investigaciones penales abiertas en Estados Unidos y Alemania.

En una carta a los empleados, Müller prometió que la investigación interna va a ser "implacable", reportó el diario Handelsblatt.

La tarea parece enorme, ya que el grupo parece haber ignorado al menos dos advertencias.

La empresa alemana de equipos Bosch entregó en 2007 a Volkswagen, para efectuar controles internos, el programa que ahora originó el escándalo de los motores trucados, precisando que su instalación en vehículos era "ilegal", afirma el domingo el diario alemán Bild.


"¿Qué sabía Martin Winterkorn?", expresidente de Volkswagen


Precisamente ese año Volkswagen empezó a instalar el programa en los motores diésel para modificar los resultados de los controles y ahorrar dinero.

Un portavoz de Bosch, interrogado por la AFP , rehusó cualquier comentario amparándose en la "confidencialidad" de sus relaciones con sus clientes.

Además, según la edición dominical de Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) , un empleado de VW habría hecho una advertencia a nivel interno en 2011, alertando que ese software podría "infringir" la legislación.

Un portavoz de Volkswagen dijo a la AFP que la empresa está trabajando para presentar un plan de acción en Alemania y lanzar un llamado a revisión para los vehículos afectados.

El software va a ser actualizado sin cargos "para que se ajuste a la ley", aseguró Peter Thul.

La investigación interna no ha permitido de momento establecer por qué la dirección de Volkswagen no reaccionó entonces, según el diario, que se pregunta: "¿Qué sabía Winterkorn?".

La respuesta a esta pregunta tendrá, entre otros asuntos, una influencia en el cheque de indemnización que podría recibir Winterkorn al dejar la empresa. Éste puede en teoría aspirar a unos 60 millones de euros en jubilación e indemnizaciones, a condición no obstante de que su responsabilidad directa en el escándalo no queda demostrada.

El grupo de Wolfsburgo, que emplea a 600 000 personas en todo el mundo, debe clarificar rápidamente estos interrogantes.

Así, la autoridad federal alemana del transporte por automóvil (KBA) pidió a VW que adopte "medidas obligatorias y un calendario"antes del 7 de octubre para adecuar sus motores diésel a las normas en materia de emisiones contaminantes, según la edición dominical del diario Bild.

Si VW no cumple con los requerimientos, todos los vehículos señalados podrían perder la licencia de circulación en el país.

El economista jefe de UniCredit, Erik Nielsen, dijo que dado que el sector automotriz supone un 10% del PIB en Alemania, el escándalo de VW podría perjudicar la reputación de los fabricantes alemanes, dependiendo de cómo sea la respuesta a nivel político y de parte de la empresa.

En este sentido, el presidente del fabricante de coches de lujo alemán Daimler, Dieter Zetsche, dijo que espera que el daño "no sea permanente".

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