8 de noviembre de 2014 19:57

15 vidas segadas por el volcamiento de un bus

Las autoridades estiman que la cifra de fallecidos podría aumentar. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

Las autoridades estiman que la cifra de fallecidos podría aumentar. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

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Redacción Seguridad y Quito

Los lamentos y gritos de auxilio se escuchaban en la oscuridad de la madrugada. A lo largo de la pendiente de 400 metros quedaron regados los restos de la carrocería del bus 148 de la cooperativa Panamericana.

Entre vidrios, latas y equipajes se encontraban personas heridas y otras que habían fallecido tras el fuerte impacto.

Daniel Sánchez, del Cuerpo de Bomberos de Machachi, llegó a las 04:40 con el primer grupo de socorristas al kilómetro 16 de la vía Alóag - Santo Domingo. Una llamada del ECU 911 le advirtió que un bus cayó al abismo. Los 31 ocupantes salieron la noche del viernes desde Manta y Portoviejo. Tenían previsto llegar a Quito el sábado por la mañana.

Uno de los pasajeros era Álex Espinel, de 29 años. Llamó a su hermano a las 04:20: “Tuvimos un accidente, yo estoy bien, pero Cyntia está bastante herida”, le dijo. Su novia, Cyntia Palacios, de 24 años, fue una de las 15 personas que murieron en el siniestro. En la misma llamada aseguró que el conductor del bus habría intentado rebasar en una curva y que perdió el control de la máquina.

Durante la primera inspección que hicieron los bomberos de Machachi escucharon cómo la gente les rogaba que buscaran a sus esposos, hijos o sus amigos. Pero en ese momento lo único que podían hacer era estabilizarlos y asegurarles que la ayuda llegaría pronto.

Desde las 04:40 hasta las 09:00, 17 ambulancias colaboraron en la evacuación de las víctimas. Un helicóptero de la Policía llevó a los heridos más graves a los hospitales de Quito.

Las causas del accidente aún no han sido establecidas. José Lema, agente del SIAT, maneja dos hipótesis: que el conductor se quedó dormido, ya que sobre el asfalto no había marcas de neumáticos, solo se veían las vallas retorcidas. Y la segunda tesis es que el chofer de la unidad hizo una mala maniobra.

Los reportes preliminares del accidente indicaban que la unidad cayó a un barranco de 300 metros de altura. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

El vehículo de la cooperativa Panamericana se presentó el 24 de octubre del 2014 a la revisión vehicular en Quito. Según el registro de la Secretaría de Movilidad, el vehículo de placas PAA-8086 es un bus de marca Youngman, del 2010 y, el día del chequeo técnico, presentó 12 defectos, 9 de ellos considerados ‘peligrosos’. Entre los más graves hay deficiencias en la eficacia del frenado, mala visibilidad a través de los cristales y más de tres fijaciones deterioradas. El permiso de circulación estaba condicionado y el plazo para reparar esos daños mecánicos se vencía el 31 de diciembre del 2014.

Una funcionaria del Fondo del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito indicó que el bus aparentemente no contaba con el seguro SOAT vigente, que se utiliza para indemnizar a las familias de las víctimas.

En la oficina principal de la cooperativa Panamericana Internacional, ubicada en Quito, ninguna autoridad quiso hablar con este Diario. Lo único que aseguró una empleada fue que cualquier información se debe solicitar a la Policía.

Por la mañana, en la agencia de la misma empresa en Manta, solo había llegado un familiar de uno de los pasajeros del autobús. Se conoce que desde esta ciudad salieron 11 usuarios y desde Portoviejo, otros 19, señaló una mujer que trabaja en la oficina.
Otro empleado dijo que el conductor tenía “experiencia y había dormido desde las 07:00 del día anterior”.

Las labores de rescate de los cuerpos y heridos duraron cuatro horas y media. Los seis pacientes más graves fueron llevados al Hospital Eugenio Espejo. Según la médico Juliana Ovando, su estado es delicado, pero están estables. La mayoría presenta fracturas y contusiones. Entre ellos se encuentra el conductor.

El resto de heridos se recupera en los hospitales Enrique Garcés, Eugenio Espejo, Carlos Andrade Marín, Padre Carollo y el Hospital Militar.

13 cadáveres fueron embarcados en dos ambulancias de Medicina Legal y llevados a la morgue de Machachi, a 45 kilómetros de Quito. Otras dos víctimas más murieron en el camino hacia los hospitales y ellas fueron trasladadas a Medicina Legal de la capital.

Bella María Cedeño, de 23 años, fue una de las personas que sus allegados reconocieron en la morgue de Machachi.

Su cuñada contó que tenía tres meses de embarazo y que viajó desde Manta para visitar a la familia de su novio, un policía que está hospitalizado.

En la lista de fallecidos consta también Miguel Cañizares, médico del Eugenio Espejo, quien debía llegar a Quito para tomar un avión hacia Argentina. Allí tenía planeado hacer un posgrado, comentó su amigo William Laguasi.Otros 30 parientes se aglomeraron en la entrada e hicieron fila para reconocer a sus seres queridos entre llantos y la esperanza de que no estuvieran allí.

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