20 de agosto de 2017 00:00

Viviendas del Gobierno deben adaptarse a los planes de Quito

En este terreno se levantará el primer proyecto gubernamental de vivienda social, denominado Casa para Todos. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

En este terreno se levantará el primer proyecto gubernamental de vivienda social, denominado Casa para Todos. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO.

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Ana María Carvajal

El proyecto de vivienda social del Gobierno que se construirá en el sur de Quito y que contará con 618 unidades, entre casas y departamentos, deberá adaptarse a los planes de crecimiento de la ciudad y de la normativa local vigente.

Para que el programa Casa para Todos empiece a construirse en el terreno de Huarcay de Chillogallo, de 8,2 hectáreas, y que fue cedido por el Municipio el 2 agosto pasado, primero deberá aprobarse una ordenanza. Mañana (21 de agosto de 2017)está previsto que sea analizada en las comisiones de Uso de suelo y de Hábitat y vivienda del Municipio. Luego irá al Concejo.

Esta iniciativa de vivienda popular forma parte de la propuesta central de campaña del presidente Lenín Moreno: el plan Toda una vida.

El tema será tratado en el Municipio como un proyecto urbanístico especial de interés social, según el concejal Sergio Garnica, quien preside la Comisión de Uso de Suelo.

Garnica explica que para que un proyecto de vivienda pueda iniciarse tiene que tener un informe de regulación metropolitana que debe constar en una ordenanza. El terreno contaba con ese requisito. Sin embargo, la ordenanza debe ser modificada para que se pueda poner en marcha el proyecto. Agrega que la tendencia, tanto en Quito como en la mayoría de grandes urbes en el mundo, es de un crecimiento vertical.

Sin embargo, los proyectos de vivienda social no pueden exceder de cuatro pisos porque requieren de una mayor inversión en cimientos y en ascensores, por ejemplo.

Jacobo Herdoíza, gerente de la empresa de Hábitat y Vivienda del Municipio de Quito, cuenta que se planea levantar 93 casas, que serán destinadas a familias con uno o más integrantes con discapacidad.

Pero, para cumplir con los planes de crecimiento de Quito se levantarán bloques de dos pisos con cuatro departamentos (236 en total) y otros de tres pisos y 12 departamentos (238). Herdoíza explica que esto significa una densidad poblacional inicial de 300 habitantes por hectárea.

El texto de la nueva ordenanza llegó esta semana a las comisiones y en la sesión del lunes se planea pulirlo para llevarlo al Concejo. La presidenta de la Comisión de Hábitat y Vivienda, Luisa Maldonado, considera que lo más importante es que se respeten las normativas municipales dentro de una política de hábitat, que incluye regulaciones con respecto de las viviendas de interés social.

Según la edil, una casa o departamento para una familia de tres o cuatro miembros debe ser de 50 metros. Además, debe tener dormitorios separados, baño, cocina y estar construida con buen material. Son condiciones de habitabilidad mínima porque “el que se trate de proyectos sociales no significa que deban estar mal hechos o ser feos”.

Maldonado sostiene que es vital que estos puntos consten en la ordenanza, al igual que aquellos que propendan a la construcción de comunidad. Hay que garantizar, dice, espacios de recreación, equipamiento, acceso a servicios educativos y de salud, vialidad, etc.

Además, afirma que hay que buscar acuerdos de convivencia en la comunidad, relaciones de buena vecindad y organización social para que avance el plan de desarrollo. “La gente puede hacer su aporte con participación en mingas, talleres, asamblea y organización social”, porque “una comunidad organizada es capaz de sortear cualquier problema”.

La normativa vigente establece que una vivienda de carácter social debe costar hasta USD 25 000 y una de interés público hasta 75 000. De ese precio en adelante se consideran de interés comercial.

Según Herdoíza, la lógica de los planes de vivienda social es que se ubiquen en centralidades. En Quito se han señalado 12: Mitad del Mundo, Calderón, Bicentenario, La Carolina, La Mariscal, Centro Histórico, El Recreo, Quitumbe, Cumbayá, Conocoto, aeropuerto Mariscal Sucre e Itulcachi. Según el caso, tienen carácter primario industrial, turística, recreativa, empresarial o comercial.

En sectores como el Bicentenario, en donde funcionaba el aeropuerto o en varios puntos del sur, como en el primer terreno donado para el proyecto gubernamental, hay suelo vacante o de utilización baja. El objetivo del Municipio es aumentar la densidad poblacional en esos espacios.

Herdoíza resalta que un terreno es apto para planes de vivienda si cuenta con acceso a transporte y servicios básicos. El primero es fundamental, porque sus costos inciden en el bolsillo familiar. En zonas lejanas hay terrenos públicos o privados que podrían usarse, pero no son convenientes porque la distancia restaría efectividad a un proyecto.

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