11 de abril de 2016 00:00

La visión regresó para 5 500 personas de la tercera edad

Las cirugías se realizan en la Fundación Vista para Ciegos, que tiene un convenio con el Municipio de Quito.

Las cirugías se realizan en la Fundación Vista para Ciegos, que tiene un convenio con el Municipio de Quito. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

Volver a ver, en la vejez, es volver a sentirse útil. Es poder servirse un vaso con agua sin ayuda, hacerse una trenza en el cabello cano, salir a la tienda a comprar leche o sentarse en el patio a contemplar el juego de los nietos. Recuperar la vista es recuperar la vida.

Por eso la emoción de Sofía Reyes, quien el martes pasado entró al quirófano de la Fundación Vista para Ciegos, para que le retiraran la catarata que cubría su ojo derecho. Era la segunda vez que Reyes ingresaba a la sala de operaciones. La primera fue en marzo, para que le operaran la catarata del ojo izquierdo. Luego de tres años de vivir en sombras, pudo diferenciar formas y colores.

Antes de la cirugía, agradeció a Dios, a los doctores y al programa Volver a Ver, que forma parte del Sistema Integral de Atención al Adulto Mayor, del Patronato San José.

El Sistema, que tiene un presupuesto de USD 5,5 millones (3,5 millones son para las operaciones), cumple hoy su primer aniversario y ha logrado que 5 500 personas de la tercera edad recobrasen la vista.

Antes de la operación, Reyes no salía sola de casa y vivía al cuidado de uno de sus cinco hijos. La intervención fue proyectada en una pantalla en la pared del quirófano. El ojo se veía enorme, al igual que las cuchillas que lo cortaban. Las manos del doctor fueron precisas: 15 minutos después, su ojo quedó ‘refaccionado’.

Desde hace un año, además de los talleres 60 y Piquito que empezaron en la Alcaldía de Paco Moncayo, el Patronato inició con las cirugías oftalmológicas y las visitas médicas de fisioterapistas a los Centros del Adulto Mayor.

María Fernanda Pacheco, presidenta de la entidad, explicó que el 74% de los asistentes a los talleres con deficiencia visual la sufren debido a cataratas, terigios o glaucoma. De ahí la importancia del convenio entre el Municipio y la fundación Vista para Ciegos.

Todos los días, un bus lleva a los beneficiarios que necesitan una revisión, desde los centros hasta la casa de salud.

Entre los adultos mayores que esperaban afuera estaba Martha Vargas, de 73 años, quien vive en la Quito Sur y se operó del terigio. Asiste todos los días, de 08:00 a 12:00, al centro 60 y Piquito de la 24 de Mayo. Allí aprendió a cantar, a hacer pan, a bailar y a tocar la guitarra...

Junto a ella estaba Albertina Flores, operada de catarata, quien gracias a la bailoterapia ya no tiene dolor en las articulaciones. Entró al 60 y Piquito de El Condado hace un año. Su vida antes, dice, era una colección de nuevos dolores y de tristeza. Sola en su mediagua, vive de lo que su única hija le regala. Costear la cirugía hubiese sido imposible: su valor es de
USD 2 000. Gracias al programa, el Municipio pagó entre USD 600 y 650 por cirugía y la Fundación asumió lo demás.

Flores siente que vive su segunda juventud, por lo que se animó a llevar a su hermana. Los talleres pasaron de contar con 10 000 beneficiarios en el 2014 a 14 820 en el 2015. Y no es necesario formar parte de los 60 y Piquito para acceder a los beneficios del programa.

Manuel Quilumba estaba en la fila de espera de quienes iban a operarse. Alegre, bromista y cariñoso con sus compañeros, contó que no siempre fue así. Cuando su esposa murió, hace cinco años, entró en depresión. Pero gracias a sus amigos y a los talleres, recuperó su vida. Pasó de no querer salir de la casa a ser el alma de los cursos de baile. Adora cantar, pero no lo hace. Le prometió a su esposa que no volvería a hacerlo. A sus 76 años, pertenece al grupo Cañitas, del 60 y Piquito de La Bota. Vive solo. La próxima semana saldrá de paseo junto con sus amigos.

Andreína Clavijo
asiste al centro de La Ecuatoriana, uno de los 350 que hay en Quito. Antes de operarse estaba casi ciega, por lo que Ana María, Imelda y Beatriz, sus mejores amigas, también de la tercera edad, iban a verla en su casa para llevarla a los talleres.

Flores, Reyes, Clavijo y Quilumba estaban ansiosos por celebrar el aniversario del Sistema Integral de Atención al Adulto Mayor. Hoy, a partir de las 10:00, mostrarán en el Centro de Exposiciones Quito lo que han aprendido en los talleres de 60 y Piquito.

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