9 de abril de 2015 18:56

Soportar violaciones, una tarea más para miles de guerrilleras de las FARC

Mujeres FARC

Entre el 28 % y el 32 % son mujeres las que integran las FARC. Foto: Archivo AFP

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Agencia EFE
Bogotá

Soportar violaciones y toda suerte de abusos sexuales por parte de sus compañeros es una tarea más para miles de guerrilleras que integran las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), asegura un estudio presentado hoy, 9 de abril, en Bogotá.

El informe "Violencia sexual como crimen internacional perpetrado por las FARC", elaborado por expertos de la Universidad Sergio Arboleda tras dos años de investigación, llama la atención sobre el flagelo oculto que padecen las guerrilleras, que por su condición de integrantes del grupo armado no son consideradas víctimas.

"La agresión más invisible es la que se ve contra mujeres intrafilas. Se trata de niñas reclutadas desde los doce años que al ingresar son obligadas a usar anticonceptivos básicamente porque desde ese momento son utilizadas sexualmente por el grupo", explicó a Efe Luis Andrés Fajardo, uno de los autores del estudio.

La magnitud del fenómeno habla de miles de afectadas ya que "según últimas cifras oficiales, hay entre 8 000 y 10 000 miembros de las FARC", recuerda este investigador, que indica que, de esa cifra, "entre el 28 % y el 32 % son mujeres".

El documento diferencia entre las mujeres que no pertenecen al grupo y que son violadas "como estrategia de guerra" y las menores que son reclutadas por la guerrilla y violadas de forma sistemática bajo el argumento de servir a los intereses revolucionarios.

En ambos casos el perfil de la víctima es el mismo: niñas indígenas y afrodescendientes de los lugares más desfavorecidos del país y donde la presencia del Estado es menor.

Fajardo advierte que, aunque se pueda pensar que las reclutadas por la guerrilla "son tan iguales y libres como lo dicen los estatutos de las FARC" las denuncias de desmovilizadas hablan de una realidad muy diferente.

Según el estudio, el cuerpo de las guerrilleras es propiedad del grupo desde el momento en el que son reclutadas forzosamente y pueden llegar a ser entregadas como premio para el rebelde con mejor desempeño en la semana, como ocurría en el frente 39 en una suerte de recompensa denominada "miércoles sexual".

"En algunas comunicaciones internas se ve que si un guerrillero pasa tres meses intentando tener relaciones con una compañera sin éxito, entonces el comandante del grupo debe comunicarse con ella para convencerla bajo el argumento de que es su deber revolucionario y que con ello contribuye a la tranquilidad y bienestar de todos", relata.

Son los compañeros quienes les facilitan los anticonceptivos, y en caso de que queden embarazadas, son obligadas a abortar en la mayoría de los casos en lo profundo de la selva, con el consiguiente riesgo para la salud; si deciden tenerlo, pueden ser juzgadas con posibilidad de sentencia de muerte.

Contrario a lo que pueda parecer, son las propias veteranas con responsabilidad las que más presión ejercen para que nada cambie.

"Hay algunas comandantes de frente que llegan a esa posición después de vivir toda esa dureza y son ellas quienes emplean mayor crueldad y saña para exigir a las mujeres a que asuman que su cuerpo pertenece a la guerrilla. Son las que ejercen el peor machismo", comenta Fajardo.

Solo permanecen ajenas al requerimiento las novias o esposas de los comandantes, que tienen la posibilidad de tener hijos o una mejor alimentación, entre otras cosas, lo que genera "estratificación" dentro del grupo armado.

Los investigadores consideran que la legislación colombiana debe mejorarse para responder a este fenómeno, que además de violaciones incluye en numerosos casos la prostitución forzada para obtener información que sirva a los intereses de las FARC.

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