12 de mayo de 2015 08:27

El viento llega a Quito y por eso aumentan las gripes en los niños

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Mariela Rosero

Desde el sábado 9, en Quito no se han registrado lluvias, según los datos proporcionados este martes 12 de mayo del 2015 por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi). En las estaciones de Isobamba, al sur, y de Iñaquito, al norte, no hay precipitaciones.

Según la técnica Elizabeth Vásquez, en mayo hay cielos nublados y poca probabilidad de que se presenten lloviznas en la ciudad. Este es un mes de transición de la época lluviosa a la seca. Los vientos ya se sienten en la capital, son denominados vientos moderados, no comparables con los de junio y julio, en los que se suele decir que se puede hacer volar cometas.

El 11 de mayo del 2015 se registraron las siguientes temperaturas mínimas y máximas en Iñaquito: 11,9 y 21,5 grados centígrados; 5,6 y 19,8 grados, en Isobamba, y en Tababela, 9,2 y 24 grados centígrados. Las temperaturas promedio en la ciudad son de 11 y 22 grados centígrados.

Según la pediatra Mónica Patricia Unda, estos cambios de clima son factores que predisponen a los niños a enfermarse. En esta época de transición, los virus también se mueven y hace que los más pequeños de casa sean más vulnerables. Sin embargo, aclara que un niño bien alimentado, no se enfermará fácilmente.

Para esto, Unda recomienda a los padres ser prudentes y no dejarlos muy expuestos al frío. Es difícil evitar el contagio en escolares, pero la sugerencia es tratar de dejar al niño en casa si se enferma. Por dos cosas, para que se recupere y porque es fuente de contagio para el resto de sus compañeros.

Esta pediatra dice que los niños pueden vacunarse contra la gripe estacional, no los cubre el 100%, pero ayuda contra el H1N1 y H3N3. Es posible aplicarse esta dosis desde los 6 meses de edad en adelante. También se recomienda a las mujeres embarazadas y adultos mayores.

En este mes de transición, la pediatra Unda dice que, además de las enfermedades respiratorias, son comunes las gastrointestinales porque el viento y el polvo que levanta hace que se transmitan gérmenes; más que nada en alimentos no bien preparados y con niños que no se lavan las manos.

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