11 de mayo de 2016 21:24

La vida nocturna se reactivó en Manta con el clásico del Astillero

Los locales de la zona rosa de Manta se coparon por el clásico del astillero. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Los locales de la zona rosa de Manta se coparon por el clásico del Astillero. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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Álex Puruncajas

Cuando juegan Barcelona y Emelec ganan los locales nocturnos. Hay venta de cervezas y 'picaditas', sobre todo si la gente no puede ir al estadio para ver en vivo y en directo al partido.

Así ocurre en Manta, una de las ciudades afectadas por el terremoto.

Los locales de la avenida Flavio Reyes, de la zona rosa de Manta, se coparon esta noche del 11 de mayo. Todo por el tradicional clásico del Astillero entre Barcelona y Emelec.

En el local QDQ, en plena esquina de la calle, se vendía cerveza como 'pan caliente'. A USD 2,50 la botella pequeña, los hinchas compraban y daban buenos sorbos de la bebida. La jarra de cerveza, en cambio, desde USD 7.

En los plasmas de los locales se veían pocas acciones de buen fútbol para los hinchas. No aparecía El 'Kitu' Díaz ni Ángel Mena, en los primeros minutos del primer tiempo. El atacante Jonatan Álvez 'pivoteaba' la pelota, pero sin buena dirección.

Para los propietarios de los locales no importaba el juego. Los días anteriores apenas llegaban las personas. Con el clásico el panorama cambió.

Con camisetas de Barcelona y Emelec, los hinchas se apostaron en los locales. Eso sí, había menos seguidores del 'Bombillo'. Pero cuando anotó 'Pedrito' Quiñónez a los 36 minutos, ellos se levantaron de sus asientos.

Algunos que estaban en las calles, fuera de los locales comerciales aplaudían.

El error del golero Máximo Banguera, a quien se le escapó la pelota e ingresó en su arco género carcajadas entre los seguidores azules.
"Por qué no me sorprende", dijo un seguidor del 'Ídolo' del Astillero.

La preocupación empezó a rondar entre los hinchas amarillos. Y no era para menos. Dennis Stracqualursi marcó el 2-0 y desató la burla de los eléctricos.

Fue un momento para quitarse los temores de días pasados cuando se veía lejana una recuperación de la cuidad por el terremoto. Con el clásico hubo tiempo para la alegría, pero para los hinchas azules.

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