26 de May de 2015 20:55

Vías alternas mientras se edifica intercambiador

A la izquierda, en la Panamericana Norte,  en el cruce con la av. Simón Bolívar, se construyó una vía adicional o rampa (norte-sur) para reducir la congestión. Foto: Julio Estrella

A la izquierda, en la Panamericana Norte, en el cruce con la av. Simón Bolívar, se construyó una vía adicional o rampa (norte-sur) para reducir la congestión. Foto: Julio Estrella

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Evelyn Jácome

Es el nudo crítico más conflictivo del norte de la capital. Unos 900 vehículos intentando cruzar la intersección de la Panamericana Norte y la Simón Bolívar hacen que recorrer seis cuadras tome hasta 40 minutos. La administración municipal planea resolver este problema con la construcción de un intercambiador en Carapungo; ofreció entregar la obra a finales de este año.

Mientras dure la intervención se habilitarán 19 rampas para que la obra no afecte la circulación en este congestionado sector, especialmente en horas pico. Las dos primeras empezaron a funcionar el fin de semana, el resto lo hará progresivamente conforme avancen las obras de construcción.

Justamente ahí radica el reto para las autoridades. Alfredo Viteri, experto en movilidad, asegura que una obra de esa magnitud, en el mejor de los casos, duplica los tiempos de circulación. Esa es la inquietud de los usuarios ¿Qué pasará cuando además de habilitar las rampas, se cierre el paso por el núcleo de lo que será el intercambiador de Carapungo?
Por esa intersección transitan diariamente 50 665 autos. Al momento, las rampas 4 y 7 forman un carril extra que se ubica al lado derecho de la vía, sentido Calderón –Carcelén.

Es una especie de atajo para aquellas personas que desean continuar hacia la av. Galo Plaza o la Diego Vásquez sin pasar por el semáforo. Sin embargo, la mañana de ayer, durante 15 minutos, de unos 400 autos que circularon desde Carapungo, solo 35 utilizaron la vía alterna.

En plena intersección, se formaron hasta cinco filas de autos que buscaban curvar a la av. Simón Bolívar. Incluso los conductores que querían continuar por la Pana Norte y llegar a Carcelén, formaron parte del trancón, en lugar de desviarse por el carril adicional. La razón: no hay señalización.

La vía extra se inicia unos 100 metros antes de la intersección con la Simón Bolívar y termina unos 100 metros después, pero no hay un letrero que advierta sobre las dos rampas y el trayecto que cubren.

Según la Agencia Metropolitana de Tránsito, en la zona hay ocho uniformados que ayudan a mantener el control, pero no son suficientes. A pesar del carril extra, el trancón continuó.

Las principales beneficiarias de la obra son las 150 000 personas que habitan en la parroquia de Calderón. Para Edmundo Barros, administrador de la Zona Norte, si se toma en cuenta la población fluctuante, pasa las 350 000. A esa cifra se suman los vehículos que usan la vía Collas para ir al aeropuerto de Tababela y las que vienen o van al norte de la provincia.

Moradores como Narcisa Buitrón está pensando, incluso, en rentar un departamento por la Plaza de Toros, donde trabaja. Mientras espera el bus en medio de un tumulto cuenta que vive en el sector de Marianitas y que normalmente tarda una hora y media en llegar a su lugar de trabajo. Dice no estar dispuesta a demorar más en su trayecto.

Según la Epmmop, las siguientes rampas en ser habilitadas serán las 8 y 9, para circulación en sentido Carcelén-Simón Bolívar y las rampas 1 y 12, en sentido Simón Bolívar-Calderón.
El intercambiador, que costará USD 20,5 millones, tendrá tres niveles. La obra forma parte de la extensión de la Simón Bolívar que contempla 21,7 km.

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