17 de marzo de 2015 14:59

Los vetos de la ONU que alargan la guerra en Siria

El presidente de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria, Paulo Sergio Piñeiro (2-d), ofrece una rueda de prensa junto a los miembros de la comisión. Foto: EFE

El presidente de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria, Paulo Sergio Piñeiro (2-d), ofrece una rueda de prensa junto a los miembros de la comisión. Foto: EFE

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Agencia IPS

La guerra civil en Siria acaba de cumplir cuatro años. En ese lapso el conflicto se cobró la vida de más de 220.000 personas, mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU rechazó, mediante cuatro vetos, la adopción de medidas contra las atrocidades cometidas en el país de Medio Oriente.

La organización independiente estadounidense Centro Mundial por la Responsabilidad para Proteger resumió la situación en un titular llamativo, "cuatro años, cuatro vetos, 220.000 muertos".

Fue un juicio áspero contra el Consejo de Seguridad, el órgano político más poderoso de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), que sus detractores aseguran necesita con urgencia una resurrección.

La devastadora guerra civil y la violencia sectaria en Siria desplazaron de sus hogares a más de 11 millones de personas, más de la mitad de los 18 millones de habitantes del país, mientras que 12 millones necesitan asistencia humanitaria.

Simon Adams, director ejecutivo del Centro Mundial por la Responsabilidad para Proteger, con sede en Nueva York, dijo a IPS que Siria es claramente el fracaso más trágico del Consejo de Seguridad en los últimos años.

"Cada veto y la inacción del Consejo son interpretados como una licencia para matar por los perpetradores de las atrocidades en Siria", afirmó.

Los cuatro vetos que impusieron China y Rusia para proteger al acosado gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad, fueron emitidos en octubre de 2011, febrero y julio de 2012, y en mayo de 2014.

Los 220.000 muertos son una horrenda acusación ante la magnitud del fracaso del Consejo de Seguridad en Siria, sostuvo Adams. "Constituyen 220.000 razones por las que necesitamos reformar el derecho de veto de los cinco miembros permanentes cuando se trata de crímenes de atrocidades en masa", opinó.

El Consejo de Seguridad tiene 15 miembros, de los cuales China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia tienen poder de veto. A lo largo de los años, todas recurrieron al veto sobre todo para proteger a sus aliados o sus intereses nacionales.

Desde que la ONU se fundó en 1945, las dos grandes potencias fueron los países que más aplicaron el veto. Estados Unidos lo hizo 79 veces y Rusia 11, además de los 90 vetos de su antecesora, la Unión Soviética. China ejerció ese poder en nueve ocasiones, según las últimas cifras disponibles.

"El veto cuesta vidas. La historia juzgará muy severamente a aquellos estados que vetaron resoluciones dirigidas a terminar con las atrocidades en Siria. Tienen la responsabilidad de proteger y la responsabilidad de no vetar", aseguró Adams.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien ha abogado de manera sistemática por una solución política en Siria, dijo que el pueblo sirio se siente cada vez más abandonado por el mundo, al ingresar al quinto año de la guerra que comenzó el 15 de marzo de 2011.

Ellos y sus vecinos siguen sufriendo ante la mirada de una comunidad internacional dividida e incapaz de tomar medidas colectivas para detener la matanza y la destrucción, señaló.

Ban recordó que la guerra comenzó cuando miles de civiles sirios salieron a las calles para reclamar pacíficamente por reformas políticas.

Pero esa demanda legítima fue recibida con una respuesta violenta por parte de las autoridades sirias. Con el tiempo, los civiles tomaron las armas, las potencias regionales se involucraron y grupos radicales obtuvieron un punto de apoyo, agregó.

En lo que parece un giro diplomático, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, no descartó una solución política a la guerra civil siria.

"Estamos trabajando mucho con otras partes interesadas para ver si podemos revitalizar un resultado diplomático", declaró en una entrevista televisiva el domingo 15, aunque Estados Unidos apoya a las fuerzas rebeldes que luchan para derrocar al gobierno de Assad por la vía armada.

La actriz estadounidense Angelina Jolie, enviada especial del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, dijo el sábado 14 que "la gente tiene derecho a sentirse desconcertada y enojada de que el Consejo de Seguridad de la ONU parezca incapaz de responder a la peor crisis del siglo XXI".

"Es una vergüenza que ni siquiera se haya cumplido la demanda básica para el acceso humanitario", denunció.

"Mientras tanto, los países vecinos y las agencias humanitarias internacionales están saturados. Y es repugnante que se estén perpetrando crímenes contra el pueblo sirio a diario con total impunidad. El no ponerle fin a esta crisis nos disminuye a todos", declaró Jolie.

Ban dijo que la falta de rendición de cuentas en Siria dio lugar al aumento exponencial de los crímenes de guerra, los de lesa humanidad y demás violaciones a los derechos humanos.

Según Ban, cada día surgen informes de horrores nuevos, referidos a ejecuciones, detenciones arbitrarias, secuestros y desapariciones generalizados, la tortura sistemática de los detenidos, el bombardeo indiscriminado de zonas civiles, incluso con bombas de barril, tácticas de asedio y de hambre, el uso de armas químicas, y atrocidades cometidas por el grupo extremista Estado Islámico y otros.

Adams dijo a IPS que el presidente Assad y todos los responsables de las atrocidades en Siria deberían estar esposados ante la Corte Penal Internacional de La Haya.

"El Consejo de Seguridad de la ONU no fue capaz de terminar con un conflicto que ya costó 220.000 vidas, pero lo menos que puede hacer ahora es remitir la situación a la Corte para que las víctimas tengan alguna posibilidad de justicia", exhortó.

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