28 de noviembre de 2015 00:00

Las ventas caen y los negocios cierran en la fronteriza Huaquillas

En las calles del poblado de Aguas Verdes, en Perú, el movimiento comercial es intenso durante todo el día. Fotos: Francisco Flores/ Para El Comercio

En las calles del poblado de Aguas Verdes, en Perú, el movimiento comercial es intenso durante todo el día. Fotos: Francisco Flores/ Para El Comercio

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Washington Paspuel

La actividad comercial a lo largo de la única calle que comunica directamente a las ciudades vecinas de Huaquillas, en el sur de Ecuador, y Aguas Verdes, en el norte del Perú, exhibe un panorama diferente, según el lado de la frontera en el que el visitante se ubique. Del lado peruano, el comercio bulle, con compradores que recorren esquivando carros, mototaxis y carretillas, para ingresar a los negocios abiertos a los costados.

Los artículos navideños y las promociones por esta fecha se pelean por acaparar la atención de los visitantes a esta localidad peruana de 22 000 habitantes, cuya economía se sustenta en el comercio minorista, según la Cámara de Comercio local.

El escenario pinta distinto del lado ecuatoriano. El ajetreo de los compradores termina tan pronto se cruza el puente internacional, que conecta con el centro de Huaquillas. En esta ciudad de 45 000 habitantes, en la provincia de El Oro, la actividad comercial ahora es escasa. Las cinco cuadras de la avenida República del Ecuador, la más comercial de la ciudad, lucen con locales cerrados y otros con estantes semivacíos.

El pasado mes de octubre, alrededor de 20 locales cerraron, debido a bajas ventas, menciona Mario Chamba, director de la Cámara de Comercio de Huaquillas. El dirigente estima que en lo que va del año, han cerrado más de 100 negocios, de un universo de alrededor de 2 000 establecimientos abiertos en esta ciudad fronteriza. “La situación empeoró desde mediados de año. Si algunos negocios se mantenían con pocas ventas, al final se vieron obligados a cerrar”.

Hay calles como la 19 de Octubre, a tres cuadras de Aguas Verdes, que de sus 15 establecimientos, ocho permanecen cerrados, y otros dos en proceso de liquidación de su mercadería.

Es el caso de la boutique de Mayra Ávila, que exhibe pequeños letreros que ofertan mercadería en liquidación. Adentro, los maniquíes permanecen desnudos, los estantes acumulan polvo y cartones con mercadería que ya nadie quiere comprar se apilan sobre el piso. Ávila abrió el local hace cinco años, pero durante el último observó cómo sus ventas comenzaban a decaer. 

“Toda la gente que viene a Huaquillas pasa directamente para Aguas Verdes. Aquí ya no compran nada, solo preguntan y se van al otro lado”. Ávila asegura que solía facturar un promedio de USD 300 diarios, que al final del mes alcanzaban para cancelar el arriendo del local y los dos empleados.

“Este año empecé a poner la ropa con más descuentos, a ofrecer combos, luego a vender mercadería de menor valor, nada funcionó, al final tuve que prescindir de los empleados y poner la mercadería en liquidación, porque ya no saco ni para el arriendo”.

Los comerciantes huaquillenses creen haber encontrado un culpable para la baja de sus ventas: la imposición de salvaguardias a las importaciones en Ecuador, que rigen desde marzo pasado. “Cómo podemos competir con camisetas que aquí cuestan 25 dólares, mientras que apenas a una cuadra, en Perú, valen menos de 10 dólares”, dice Carlos Ruiz, representante de la pre Asociación de Comerciantes Minoritas. Y añade que debido al incremento de los controles aduaneros, el comerciante local optó por comprar en Guayaquil. “No podemos simplemente cruzar a Aguas Verdes o a Tumbes (a 15 minutos de Huaquillas), traer la mercadería que allá está más barata y venderla aquí. No, ahora la ropa, por ejemplo, debemos comprarla en Guayaquil a los importadores, con sobretasa”.

Las prendas de vestir, el calzado y los artículos electrónicos son los productos que la Aduana considera más susceptibles al contrabando, y hacia estos apuntan los operativos. Datos de la entidad señalan que entre enero y octubre pasado se decomisó mercadería por USD 33,2 millones. Tan solo en textiles (prendas de vestir) y calzado, se aprehendió mercadería por USD 12,4 millones.

Cristian Aponte permanece arrimado en la puerta de su local, el Almacén Santa Martha, un negocio familiar que comercializa telas y prendas para planteles educativos. Los clientes ya no llegan como antes, se lamenta. Para intentar atraer compradores, a la entrada del negocio colocó un letrero con la promoción de USD 1,99 el metro de tela. Sin clientes que atender, se toma su tiempo para relatar que sus ventas empezaron a bajar desde hace seis meses. “Cayeron casi un 60%. Así como están las cosas, ya estoy pensando en liquidar la mercadería o vivir del alquiler del local, que gracias a Dios es propio”.

Para la levantar el alicaído comercio de Huaquillas, el Municipio propuso la construcción de un gran centro comercial binacional, donde los productos se expendieran sin el pago de aranceles. La propuesta no ha prosperado, indica José Arambulú, presidente de la Cámara de Comercio de Aguas Verdes. “No ha existe voluntad política de nuestros gobiernos”.

Del lado ecuatoriano, la Cámara de Comercio de Huaquillas no ha podido calcular las pérdidas. Chamba considera que resulta difícil competir con Perú en precios y culpa de ello a las salvaguardias. “No queremos una solución temporal, como se hizo en Tulcán, queremos que se eliminen las salvaguardias inmediatamente”.

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