29 de December de 2009 00:00

Las ventas en el mercado se frenan por los cortes

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Redacción Ecuador

Asunción Medina es devota del Niño Jesús y ella espera que él le ayude para obtener ganancias en  este fin de mes. “Diciembre es excelente para vender, pero este año ha sido a pérdida”, señala.

Medina tiene un puesto de frutas en el mercado Santa Clara. Comenta que desde que se iniciaron los racionamientos  su negocio está afectado. “La gente ya  no compra igual. Las caseras dicen que si llevan la misma cantidad se les daña y compran bien poco. Lo malo es que no vuelven por más”, señala.
 
Esta comerciante dice que su negocio registra pérdidas del 50%. “Antes de los cortes, sacaba USD 50 en el día, hoy reúne, con suerte, USD 25”.

Las compañeras de Medina también dicen que otra de las razones por las cuales las personas han dejado de ir es porque  temen ser robadas cuando no hay luz. El centro de abasto, ubicado en el centro-norte de la ciudad, queda   oscuro.

Esto lo corrobora Rosa Guañuna. Ella vende jugos. “Lo peor es que cuando no hay luz se acaba la actividad en el mercado.

“Yo hago el jugo antes de que se vaya la luz, pero la gente no viene. Cuando toca un batido especial estamos haciendo con el batidor de palo,  no queda igual.
La gente quiere todo fresco”, comenta resignada. 

Por eso, estas comerciantes quieren aprovechar los días del feriado -en los que no habrá racionamientos-  para vender. En cambio, temen que no haya compradores porque la mayoría sale de la ciudad a vacacionar.

Las feriantes del mercado no han sido las únicas afectadas. También están los empresarios. La inmobiliaria  RCV constructora, ubicada en el sector de la Jipijapa, norte de Quito, ha debido variar los horarios de trabajo para la plana administrativa. Hasta la semana pasada, ingresaron a las 07:00, tenían tres horas de almuerzo y salían a las 18:00.

“Las primeras semanas de los apagones laborábamos normalmente y durante los cortes arreglábamos archivos, pero eso no demoró más de dos días”.

La ampliación de las  suspensiones hizo que esa práctica varíe, porque sin energía no se puede trabajar. Así lo  explicó Gabriela Chávez, gerenta comercial de la empresa.

En  esta empresa se  seguirá ajustando el horario de acuerdo con los apagones. Es que mantenerse con los horarios normales les significa pérdidas de trabajo de tres y dos horas en el día. El fin es reducir costos de producción.
 


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