30 de abril de 2015 09:56

La venta de bebidas alcohólicas en Argelia enciende los espíritus salafistas

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Agencia AFP

La comercialización de bebidas alcohólicas provoca tensiones en Argelia, donde los salafistas amenazan con manifestarse contra una ley que liberaliza su venta al por mayor, en un país que se debate entre el respeto al islam y la libertad de conciencia.

A mediados de abril, el primer ministro Abdelmalek Sellal desaprobó a su ministro de Comercio Amara Benyounès que había difundido una circular liberalizando la venta al por mayor de bebidas alcohólicas.

Una decisión que ilustra la difícil cohabitación entre ministros laicos e islamistas "moderados", puesto que los radicales están excluidos del campo político.

"El primer ministro decidió paralizar la circular para aportar serenidad y sosiego", explicó Benyounès en la radio, declarándose "víctima de un linchamiento mediático alucinante" orquestado por cadenas privadas.

En la cadena Nahar TV, el popular 'teleimán' Chemseddine acusó al ministro de "librar una guerra contra Dios". "Queremos leyes conformes a la sharia (ley islámica) y no al reglamento de la Organización Mundial del Comercio", dijo encendido, antes de asegurar que teme "que se liberalice la venta de cerdo y después la prostitución".

En internet, algunos internautas han abierto la página en Facebook "juntos por una Argelia sin vino" que tiene 10.000 seguidores.

Al paralizar la circular de Benyounès, el primer ministro "consagró la debilidad del actual poder a ojos de los islamistas" lamentaba el lunes el diario El Watan.

"Las presiones políticorreligiosas de estos últimos años a las autoridades han sido tan fuertes que a menudo obligaron a ministros y a 'walis' (prefectos) a transgredir la legalidad promulgando (...) leyes incoherentes y contradictorias", lamenta el diario.

'Miedo de los islamistas'

La circular de Benyounès, ministro procedente de un partido laico, anulaba de hecho una circular ilegal de uno de sus predecesores islamistas, que había instaurado la autorización previa para la venta de bebidas alcohólicas.

Según la ley, esto solo afecta a la venta en comercios. "No soy ni imán ni muftí, sino un ministro de la República", dijo Benyounès, que reveló que el 70% del alcohol importado se vende en el mercado informal. Argelia produce vino y cerveza, pero importa el resto de bebidas alcohólicas.

Según el presidente de la Asociación de Productores Argelinos de Bebidas, Ali Hamani, el país produce anualmente 1,6 millones de hectolitros de cerveza y 700.000 hectolitros de vino, de los que el 85% se consume en el país.

Con 40 millones de habitantes, de los que el 99% son musulmanes sunitas, Argelia importó en 2014 bebidas alcohólicas por 82 millones de dólares, un 40% más en dos años. Sin embargo, las autoridades han cerrado en los últimos años centenares de bares por diferentes infracciones.

Según un propietario de un bar de la capital que pidió el anonimato, "muchos esperan ansiosos la autorización de abrir después de haber cumplido todas las exigencias en materia de higiene, seguridad y respeto del medio ambiente".

"Es una decisión política. El poder le tiene miedo a los islamistas", dice este patrón del centro de Argel, arropado por un cliente procedente del barrio periférico de Hussein-Dey.

"Había una quincena de bares, no queda ninguno", dice este cincuentón que lamenta no poder beberse una cerveza en una de las soleadas terrazas de Argel, donde se prohíbe el consumo de alcohol.

Los bebedores de vino y de cerveza se acantonan por miedo detrás de las puertas de los bares, en sus domicilios o lo consumen en lugares insospechados como acantilados o bosques, donde quedan las latas y las botellas en detrimento de la higiene y del medio ambiente.

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