22 de abril de 2015 15:22

Los vendavales han causado daños en 38 viviendas

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Bolívar Velasco

El mercado municipal y las casas de vecinos fueron los refugios temporales que acogieron a las familias afectadas por un vendaval en cinco barrios de la parroquia La Unión, de Quinindé, provincia de Esmeraldas, Costa del Ecuador.

Los cubículos del centro de abasto y las salas de las casas vecinas sirvieron de camas provisionales para madres y padres de familia y sus hijos. Allí permanecieron la noche del martes 21 de abril del 2015, luego del susto que les dejaron los fuertes vientos.

Este fenómeno destruyó los techos de las viviendas y dejó a la intemperie las pertenencias que estaban dentro de las casas. Según la Junta Parroquial de la Unión de Quinindé, existen 15 viviendas afectadas. Pero el ventarrón, además, causó pérdidas en otras siete casas de la zona de la Marujita de Quinindé y en la escuela Provincia de Pichincha del cantón La Concordia.

Hasta la tarde de este miércoles 22 de abril del 2015, los afectados trataban de recuperarse de las pérdidas. Foto: Juan Carlos Pérez/ EL COMERCIO.

La sala de cómputo de este plantel educativo se quedó sin techo a causa de los vientos. Además, el aguacero humedeció 10 computadoras. El director del establecimiento, Eduardo Fuentes, dijo que aún no se sabe si los ordenadores están en buen estado. Estos fueron donados por la Prefectura de Santo Domingo de los Tsáchilas y sirven para las prácticas de los 640 alumnos que tiene el establecimiento.

Fuentes prepara un informe para entregarlo al Ministerio de Educación.

Hasta la tarde de este miércoles 22 de abril del 2015, los afectados trataban de recuperarse de las pérdidas. Foto: Juan Carlos Pérez/ EL COMERCIO.

La fuerte lluvia del martes también mojó camas, colchones, electrodomésticos, muebles y aparatos electrónicos de las familias de La Unión -de Quinindé- y La Marujita. Hasta la tarde de este miércoles 22 de abril del 2015, los afectados trataban de recuperarse de las pérdidas.

En los barrios Bellavista, 10 Octubre, San Ramón, San Eduardo y 3 de Julio se realizó una minga para ayudar a organizar los bienes de las familias. En el 3 de Julio, los vecinos hicieron una colecta para ayudar a comprar nuevas láminas de zinc que fueron reemplazadas por las que quedaron obsoletas.

El presidente del barrio, Orlando Valencia, dijo que la ayuda de las autoridades no ha llegado, pero el espíritu solidario salió a flote para mitigar los perjuicios de los afectados. En menos de una hora se juntaron USD 150. El presidente de la Junta Parroquial, Juan Carlos Quezada, indicó que se hizo un censo de los afectados y se entregará un informe sobre las condiciones de las viviendas a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.

Durante el evento no hubo víctimas, pero sí algunos contusos por la caída del zinc y algunos maderos. Walter Molina, geólogo de la Prefectura de Santo Domingo, explicó que los vendavales se originan cuando hay cambios abruptos de la presión atmosférica y, por lo general, suceden cuando hay intensas tempestades.

Un fenómeno similar sucedió el 10 de abril del 2015, en la parroquia Valle Hermoso, cuando los vientos causaron pérdidas a 10 familias. Los techos de sus viviendas salieron expedidos por el aire y hubo inundaciones. El 22 de marzo del 2015, en la parroquia El Esfuerzo, también se reportó un fuerte remolino que desprendió el techo de cinco viviendas. ​Hasta el momento, en todos estos eventos, se contabilizan 38 casas perjudicadas en menos de dos meses..

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