1 de octubre de 2015 00:00

Ocho sectores crecieron en zonas vulnerables a lahares

Cerca del puente sobre el río Santa Clara, en el sector de La Paz, hay casas, instituciones educativas, un centro comercial... Foto: Pavel Calahorrano/ El Comercio

Cerca del puente sobre el río Santa Clara, en el sector de La Paz, hay casas, instituciones educativas, un centro comercial... Foto: Pavel Calahorrano/ El Comercio

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Valeria Heredia

Una de las zonas consolidadas y comerciales del cantón Rumiñahui es el sector de San Rafael. Este tiene una característica esencial: se edificó cerca de los ríos Pita, Santa Clara y San Pedro. Por estos afluentes bajarían los lahares en caso de una erupción del volcán Cotopaxi. No es el único sector.

A este se suma, La Paz, El Choclo, Selva Alegre, San Fernando... En total hay ocho zonas vulnerables. La razón principal es la falta de planificación y de control sobre la construcción. Esta realidad se registró desde hace unos 30 años. Se lo hizo con la edificación de casas, conjuntos habitacionales, negocios... Estos no tomaron en cuenta su cercanía y los posibles daños que podría dejar una erupción.

Esta situación se hace evidente en el sector de El Triángulo, en San Rafael. El motivo: aquí se unen los tres ríos. El Santa Clara y el San Pedro lo hacen en Capelo. Luego ambos ríos se juntan con el Pita, en el ingreso a la localidad. A esta zona se la denominó uno, según los mapas de riesgos proporcionados por la Municipalidad de Rumiñahui.

Basta un recorrido por las márgenes de estos ríos para mirar la presencia de una variedad de negocios: cadenas de alimentos, ropa, electrodoméstico, tiendas... Hay centros comerciales como el San Luis Shopping, el Plaza del Valle...

Pero ¿cuántos predios estarían cerca a los ríos y por qué se los construyó ahí? Según datos proporcionados en la Dirección de Avalúos y Catastro de Rumiñahui, hay 3 554 predios ubicados en las ocho zonas de riesgo. Entre estos se puede mencionar instituciones educativas, centros de salud y hospitales, casas, iglesias... En estos habitan alrededor de 16 000 personas. Ellos estarían en un potencial riesgo.

Este crecimiento cerca de los ríos responde a una falta de control por parte de las autoridades. Así lo reconoció Jorge Sosa, director de Planificación de Rumiñahui. “Ha faltado control de las entidades que se encargan de este ámbito. No es de hoy, ya que hace años atrás se permitió la edificación de infraestructuras cerca de las riveras de los ríos Pita, Santa Clara y San Pedro. Esto no debió ocurrir”. Ahora, dijo, se ha tratado de negar los permisos a los proyectos inmobiliarios que están en estas zonas. “Si hay construcciones cerca de los ríos son ilegales”, sostuvo.

Sin embargo, para expertos como Pedro Cevallos, presidente del Colegio de Ingenieros de Rumiñahui, es necesario que se construyan planes de desarrollo urbano encaminados a no permitir este tipo de construcciones. “Siempre se supo que había la posibilidad de que haya una erupción, pero hubo irresponsabilidad de las administraciones municipales que lo permitieron”.

Para el experto, los planes de contingencia y de desarrollo deben mejorar la planificación del cantón. Así se evitaría que la población esté preocupada porque piensan que lo perderán todo, finalizó.

La preocupación es latente

Mariela Avilés vive a unos 10 metros del puente sobre el río Santa Clara, en San Rafael. Ella ya preparó su plan de contingencia familiar. Lo hizo también con sus trabajadores. Su casa es de dos pisos. En el primero tiene su restaurante. Y en el segundo su domicilio.

Reconoció que no sabía que estaba en una zona de riesgo, antes de la reactivación del volcán. Ahora lo único que puede hacer es armar su plan de contingencia. “Es necesario organizarnos para saber qué hacer y cómo reaccionar en erupción o si hay un cambio de alerta: de amarilla a naranja”.

Lo mismo dijo Rosa Aguilar, quien vive en la calle Isla Genovesa. Dijo que es un “peligro vivir cerca de una zona de paso de los lahares”. No piensa desalojar su vivienda, porque no tiene una familia acogiente. Pero tiene un pedido: que haya más control para evitar construcciones cercanas a los ríos. Es por el bien de todos, dijo.

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