17 de febrero de 2018 18:54

Los usuarios en Quito se adaptan al uso de 48 canchas de césped sintético

En el Parque Inglés, ubicado en el norte de Quito, los moradores organizan partidos de fútbol en las dos canchas con césped sintético que funcionan en el lugar. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

En el Parque Inglés, ubicado en el norte de Quito, los moradores organizan partidos de fútbol en las dos canchas con césped sintético que funcionan en el lugar. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome

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Colocar cada m² de césped sintético en una cancha para 22 jugadores cuesta USD 57,59. Dependiendo del tamaño, una cancha puede costar más de USD 233 000.

En Quito, desde el 2014 se ha colocado césped sintético en 48 canchas. Este año, se intervendrá en San Roque, La Magdalena, Solanda, La Unión, La Floresta y Chillogallo.

Por un lado, hay usuarios agradecidos por las intervenciones, pero también hay algunos que piensan que se ha privatizado el espacio, debido a la colocación de mallas y candados y a la prohibición del uso de las canchas las 24 horas.

Juan Pilo, quien juega fútbol desde hace más de 20 años en el parque Inglés, asegura que antes la cancha era de tierra y no contaba con los beneficios que tiene hoy. Hay graderíos, grifos, bancas y es gratis. Asegura que rentar un espacio así, cuesta entre USD 25 y USD 50.

En Carcelén, en cambio, hay moradores que critican la medida de cercar el espacio. José Luis Ríos, quien vive en el sector hace 10 años, cuenta que los jóvenes no pueden jugar cuando lo desean, porque el guardia de la cancha pone candado.

Esteban Andrade, gerente de Espacio Público de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), indica que el material colocado en las canchas necesita cuidado especial y que, al ser un bien municipal, requiere de ese tipo de medidas.

Asegura que hay quienes ocupan esos espacios indebidamente: ingresan con perros, con antorchas, bicicletas y consumen licor. Si no se cerrara en la noche, dice, ingresarían mendigos, se volvería urinario y se deterioraría.

canchas cesped sintetico

Andrade explica que además, por seguridad, los espacios públicos como parques y canchas tienen horarios. De hecho, algunos usuarios se quejan de que las canchas se abren a las 07:00, pero la comunidad sale a practicar deporte antes. Eso pasó en el parque Inglés. Pero la comunidad pidió que se abriera antes, y se acogió su pedido. “Es cuestión de dialogar”, dice Andrade.

Para que el Municipio intervenga una cancha, lo primero que deben hacer los interesados es ingresar una solicitud en las oficinas de la Epmmop, en el Parque de la Mujer. Debe estar firmada por la directiva o por los beneficiarios.

La Epmmop revisa si la cancha está en un predio municipal. Andrade advierte que con frecuencia reciben pedidos para intervenir canchas ubicadas en predios privados, y eso no es posible. Solo intervienen en parques públicos o en aquellos que tienen reglamento avalado por el Ministerio del Deporte. Los parques ilegales son espacios tomados por la comunidad y adecuados para el esparcimiento. Según Andrade, por cada 10 parques municipales, hay tres ilegales.

Se revisa entonces, el tipo de suelo, la cantidad de usuarios y a cuántos barrios beneficiaría.

Como parte de los trabajos, se hacen drenajes para que el agua no se encharque y se mejora la tierra. La intervención puede tomar de tres a cuatro meses, dependiendo de las obras complementarias: se mejora el entorno, se trabaja en graderíos, jardineras y más.

Además, se coordina con otras instancias municipales para hacer mejoras, como por ejemplo en la iluminación y en la colocación de contenedores.

La inversión aproximada en las 48 canchas (tomando en cuenta las obras complementarias solo en siete canchas) es de USD 5, 3 millones. No obstante, Andrade señala que con las intervenciones en obras complementarias, se puede incluso duplicar el valor de la colocación de césped sintético en una cancha.

Una vez finalizados los trabajos, se entrega el espacio a la liga barrial, a la administración zonal o a la directiva del barrio. Quien recibe la obra debe hacerse cargo de su mantenimiento.

Ese tipo de material requiere tratamientos preventivos cada seis meses. Se coloca una especie de polvo de caucho que permite el amortiguamiento y hace que la cancha no pierda compactación. El mantenimiento preventivo de una cancha por m² cuesta USD 2,25.

El mantenimiento correctivo (cuando ha sido afectado) es de USD 5,04 por m². Si recibe un correcto mantenimiento, puede durar 20 años.

Cada mes, la Epmmop recibe entre 5 y 10 denuncias sobre inconvenientes en las canchas. La mayoría tiene que ver con el cobro de un valor por parte del guardia y el impedimento de jugar en horarios determinados. Andrade indica que el uso es gratuito y, caso contrario, se debe denunciar.

Para Diego Hurtado, urbanista, el programa tiene beneficios, sin embargo, genera cierto nivel de privatización del espacio. Asegura que si se llevan a cabo campañas para crear conciencia y que la gente se apropie de los espacios no serían necesarias las cercas.

Otra de sus críticas es que la inversión es alta y el grupo de beneficiarios es limitado, ya que la utilización por niños, mujeres y adultos mayores no es alta. Se debería buscar, dice, la forma de habilitar espacios públicos más amplios.

Andrade explica que cada equipo puede jugar solo una hora, justamente para que el número de usuarios aumente, y que hay la posibilidad de hacer campeonatos de niños, niñas, mujeres y abuelitos. Todo depende de cómo la comunidad aproveche el lugar.

Los consejos

El acceso a las canchas es gratuito. Las puertas deben permanecer cerradas durante el tiempo de juego.

Se puede jugar  de lunes a domingo de 07:00 a 18:00. Pero también se puede reservar incluso para la noche.

Al interior ­solo se debe beber agua. Se prohíbe consumir alimentos, alcohol, chicles o fumar ci­garrillos.

Se prohíbe el ­ingreso de mascotas a las canchas. Además, los usuarios deben mantener limpio el espacio.

En la cancha no se permite el ingreso de bicicletas, patines, patinetas, coches para bebés o similares.

Según el reglamento,  los usuarios que ocasionen daños en la infraestructura deberán pagar la reparación.

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