12 de November de 2009 00:00

5 universitarios quieren crear hábitos de limpieza

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Redacción Quito

Botellas de vidrio, basura, rastros de vómito y un intenso olor a orines encuentra y percibe cada mañana Luis Tipán, mientras camina por la av. De los Shyris, entre la Naciones Unidas y Portugal.

Él inicia su labor como guardia de seguridad en un edificio de oficinas a partir de las 07:00. A esa hora, su primera tarea es salir con escoba y un balde de agua para limpiar el frente del edificio.

El problema -dice Tipán- son las malas costumbres de las personas que cada noche, entre las 21:00 y las 04:00, estacionan sus vehículos en la avenida y se dedican a consumir alimentos y bebidas alcohólicas en la calle.

Ese problema también fue advertido por cinco estudiantes de Comunicación de la Universidad San Francisco. Por eso, ellos iniciaron una campaña para concienciar a las personas sobre los problemas de la contaminación por los desperdicios que se arrojan en la vía pública.

Valeria Ordóñez, una de las integrantes del grupo, asegura que antes de iniciar la campaña se trabajó en un proceso de investigación con los habitantes del sector y los usuarios de esta vía. En el estudio se detectaron varios problemas de seguridad y contaminación.

No obstante, la universitaria asegura que no todos los moradores del sector apoyan la iniciativa. Por ejemplo, en el edificio donde trabaja Tipán, el problema de la insalubridad no es visible porque a la hora que los ocupantes de las oficinas llegan, la calle, aceras y portales están prácticamente limpios.

A partir de las 06:15, dos empleados de la Empresa Metropolitana de Aseo (Emaseo) se encargan de recoger los desperdicios de las aceras, luego de que una cuadrilla de limpieza se encarga de la mayor parte de la basura acumulada en la calzada.

Las alternativas nacen de los propios vecinos. Tipán asegura que es necesario que las autoridades regulen el horario de funcionamiento de los negocios. Víctor López, guardia de seguridad de un edificio de departamentos, dice que la Policía debe reforzar el control. “Esto es como el juego del gato y el ratón. Cuando la Policía se va, los autos regresan y el alboroto continúa toda la noche”.

Nancy Villalba, quien atiende una despensa en la Shyris, sugiere que se debería instalar basureros con más capacidad y baños públicos que funcionen durante la noche.

Ese es otro de los objetivos que pretenden alcanzar estos jóvenes universitarios. No obstante, Andrés Erazo, miembro del proyecto, asegura que no es suficiente la instalación de infraestructura sino que primero se deben generar hábitos de higiene en quienes visitan el sector. “Eso implica un ahorro de recursos económicos, reducción de la contaminación ambiental, riesgos de accidentes”.

No obstante, Diego Andrango, otro estudiante, dice que este proyecto debe complementarse con acciones de las autoridades competentes. Por eso, el estudiante sugiere que el Cabildo cree un plan de restricción en el uso del espacio público en este sector y que la Policía mejore sus labores de control y sanción a los infractores.

Luego de una primera etapa de socialización del proyecto, este grupo de universitarios ahora está empeñado en recaudar fondos para la instalación de los tachos de basura y los baños públicos. “¡Límpiame!” es la leyenda que está impresa en las manillas que los propios estudiantes están vendiendo desde ayer a USD 1.

No obstante, ellos, al igual que los vecinos del sector, también esperan la colaboración de las autoridades municipales para concretar la obra.

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