13 de mayo de 2016 12:13

Las universidades UTC, San Gregorio y UDLA, inconformes con su categoría

La Universidad de las Américas ascendió de la categoría C a la B durante este proceso. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

La Universidad de las Américas ascendió de la categoría C a la B durante este proceso. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Fabián Maisanche
y Mario Alexis González (I)

La recategorización promovida por el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceeaces) a 13 universidades y escuelas politécnicas genera nuevas reacciones.

Los rectores de tres centros de educación superior dicen que trabajaron para lograr una categoría mayor a la que lograron. Cuestionan el proceso porque en la mitad del camino variaron los criterios de evaluación y no se dio peso a las particularidades y condiciones de cada universidad.

Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC)

Las autoridades de la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC) rechazaron la calificación obtenida en el proceso de recategorización hoy, viernes 13 de mayo del 2016. El Consejo Universitario apelará el puntaje alcanzado y presentará un plan de mejoras luego de alcanzar 34,91 puntos que le ubica en la categoría D.

Cristian Tinajero, rector de la UTC, indicó que el Consejo de Evaluación, Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Ceaaces) resolvió cambiar el modelo de evaluación con nuevos estándares de desempeño de calidad el 6 de mayo del 2016.

El directivo universitario explicó que en febrero del 2016 recibieron un informe preliminar donde se indicaba el cumplimiento de los indicadores de evaluación con el modelo del 2013. Los documentos detallaban los avances realizados en los procesos de investigación, formación de los profesionales, docencia, tecnología y conectividad, equidad de género e infraestructura física.

“Se incorporaron nuevos esquemas de evaluación que no obedecen a la realidad de la UTC y de todo el sistema de educación superior. En vista a estos cambios la calificación fue menor”, indicó Tinajero.

Según las autoridades de la UTC se presentó incongruencias en el proceso de calificación de los parámetros cualitativos. Aseguraron que en el 2013 lograron la calificación de satisfactorio y en el último informe de insatisfactorio.

Otro de las apelaciones que realizarán es en la calificación de los procesos de investigación y vinculación de la extensión de la UTC en el cantón La Maná, ubicado en el subtrópico de la provincia.

“Los mismo proyectos que presentamos en el 2014 se volvieron a entregar y ahora no dijeron que tenían una baja calificación. Vamos apelar para saber que estaba mal y conocer el método que utilizaron para la recategorización”, comentó Tinajero.

En la evaluación del 2013, la UTC se ubicó en la categoría C, con una valoración de 43.5 faltando 1,5 para ser situados en la categoría B. El Ceaaces le entregó un certificado de acreditación con vigencia hasta el 2018.

Fernando Suárez, gobernador de Cotopaxi, justificó la calificación del Ceaaces a favor de la UTC. “Hubo ineficiencia en el manejo de la universidad y quieren ponerle una cortina de humo diciendo que es persecución política. Los parámetros de calificación no se cambiaron y son los mismos para todas las universidades. A la UTC se le calificó igual que al resto no es con dedicatoria como se le está calificando”, dijo Suárez.

El centro superior de la provincia de Cotopaxi cuenta con 7 935 estudiantes en la modalidad presencial y 1 405 en el sistema de nivelación.

El centro superior de la provincia de Cotopaxi cuenta con 7 935 estudiantes en la modalidad presencial y 1 405 en el sistema de nivelación. El Ceaaces informó que al no haber cumplido los estándares mínimos, el futuro de la UTC está en manos del Consejo de Educación Superior (CES).

Universidad de Las Américas (UDLA)

Este establecimiento ascendió de la categoría C a la B durante este proceso. Sin embargo, para Carlos Larreátegui esta calificación no es correspondiente a los logros que ha obtenido ese centro de educación superior.

“Durante el proceso y luego del informe preliminar, la UDLA estaba por encima de los 60 puntos y adelante de la ESPE (en categoría A). Incluso, a pesar de haber alcanzado ese puntaje, hicimos una apelación por errores cometidos por el Ceaaces que debían mejorar aún más nuestra posición. Luego, en el informe final, nos enteramos de que nuestra calificación había descendido súbitamente a 58.5, es decir, a 1.5 puntos de la categoría A".

Es curioso -agrega el rector- es que mientras existen varias universidades "A" que quisieron acreditarse en los EE.UU. y fracasaron, la UDLA, luego de conseguir ese logro, recibió una B en su país. "A más de lo absurdo que resulta que una agencia acreditadora establezca un ranking bajo un modelo único, este proceso, claramente, es más político que técnico”.

Universidad San Gregorio de Portoviejo (USGP)

Este centro se presentó a la recategorización para tratar de ascender desde la C, ubicación que el Ceaaces determinó en el 2013. Sin embargo, con el proceso realizado en octubre del 2015 esa su posición no varió. Marcelo Farfán Hidalgo, rector de la institución, también puso reparos a los parámetros utilizados.

Según él, los rangos que definen estándares de calidad aplicados por el Ceaaces no consideran las diferencias socioeconómicas de cada región y el tipo de universidad.

“Como por ejemplo el indicador Remuneración TC, que en el caso de la USGP como institución autofinanciada no recibe aportes del Estado solo puede subir anualmente por norma del CES porcentajes acordes a la inflación que en el 2015 fue del 3%, lo cual con una colegiatura de USD 1 200 equivale a USD 24. Con ese incremento se paga el aumento de las remuneraciones del salario básico a los trabajadores y empleados pero no se puede pagar USD 1 900 como remuneración básica a los docentes que es lo que pagan las IES públicas”, explica.

Además, añade, el Ceaaces no reconoce las maestrías de docentes que se encuentran cursando en las propias universidades ecuatorianas acreditadas, cuyos programas han sido aprobadas por el CES, lo cual es incongruente.

“En el proceso de evaluación de la carrera de Odontología se reconocieron nueve libros publicados por docentes de la carrera, la misma que fue acreditada, dichos libros fueron editados y publicados por una editorial acreditada internacionalmente, sin embargo cuando se reportan 43 libros, incluyendo los nueve de Odontología, nos asignan cero, solo ese puntaje correspondiente a los libros publicados permitiría que la USGP esté en la categoría B”, indica.

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