En la UE hay optimismo 
para concretar el acuerdo

Adrianus Koestenruijter, Christian Leffler, Peter Schwaiger, de la Unión Europea, conversaron con medios luego de la cita en la Cancillería, el martes.
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Redacción Política 

politica@elcomercio.com (I)

'Es una tontería”. Así de simple calificaron los delegados de la Unión Europea (UE), que el martes mantuvieron una reunión con el vicecanciller Leonardo Arízaga, sobre la supuesta presión que ejercieron al equipo negociador para la firma del acuerdo comercial. El documento final estaría listo para finales de noviembre.

Christian Leffler, director general para América Latina de la UE, mira con cierta antipatía estas versiones. Si bien Europa es el mayor importador de banano ecuatoriano, el intercambio comercial entre ambos no supera el 0,5% de las negociaciones que el bloque realiza internacionalmente.

Tampoco la finalización de las preferencias arancelarias, a finales de este año, sirvió como mecanismo de presión, afirma. Terminar con el SPG es algo que se está haciendo con todo país que ha logrado progresos. Y según ellos, Ecuador ha pasado a ser, “en los últimos 10 años en un país de renta media-alta”, dice Leffler.

De cualquier modo, en la UE están optimistas. “El Presidente y el Gobierno han mostrado interés”, sostienen. Y no les preocupa demasiado las supuestas fracturas internas que este acuerdo comercial genera al interior del oficialismo.

“La misma discusión pasa en Europa: la asociación del libre comercio con el neoliberalismo y la de una autarquía (con el progresismo)”, dice Adrianus Koestenruijter, del servicio exterior europeo.

Para Adrianus y Leffler, tienen un mandato: llevar adelante las negociaciones a la espera de que los Estados miembros de la UE, el Consejo de Ministros y el Parlamento Europeo tomen una decisión final: aprobarlo, modificarlo o rechazarlo. Y esa es precisamente, una de las dificultades mayores que se pueden enfrentar en el futuro del acuerdo.

Luego de finalizado el escrito, los parlamentos de cada país integrante de la UE deberá discutirlo. Y algunos países toman en cuenta varias consideraciones para finiquitar las negociaciones con cualquier país: el estado de los derechos humanos, la libertad de prensa, entre otros.

“La Unión Europea y sus instituciones se informarán del estado de los derechos humanos en Ecuador”, sostiene Peter Schwaiger, jefe de la misión de la UE para Ecuador. Esto es parte también de nuestro diálogo político que tuvimos ayer.

Tampoco es una preocupación para los negociadores europeos la cláusula de rescisión a los seis meses si un país se siente perjudicado. Es algo común en toda negociación, pero algo que difícilmente pudiera ocurrir.

Más allá del intercambio comercial, la cita de Leffler con el vicecanciller Arízaga, sirvió para preparar la cumbre UE- Confederación de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el próximo julio en Bruselas. Ecuador será copresidente de esta cita, pues desde el 1 de enero del 2015 asumirá la presidencia pro témpore.

Por otra parte, los emisarios europeos sostuvieron que el próximo año es posible que Ecuador ingrese en el ciclo de conversaciones para la liberación de visas de turista. El estudio de los flujos migratorios demuestra que cada vez hay menos ecuatorianos que quieren quedarse en la región aun de manera indocumentada.

La eliminación de la visa Schengen no es resultado del acuerdo comercial. Pero señaló Leffler que habría mayores facilidades para los empresarios en este contexto. También habrá preferencias para aquellos que viajen a Europa por intercambio científico.

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