26 de March de 2015 15:54

Los últimos minutos del vuelo 4U9525 de Germanwings

Labores de búsqueda de restos humanos en el lugar del accidente del vuelo Barcelona-Düsseldorf de Germanwing. Foto: Sebastien Nogier/ EFE.

Labores de búsqueda de restos humanos en el lugar del accidente del vuelo Barcelona-Düsseldorf de Germanwing. Foto: Sebastien Nogier/ EFE.

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Agencia AFP

El vuelo 4U9525 de la compañía Germanwings empezó como cualquier otro, con conversaciones habituales entre los dos pilotos, pero, tras una salida del comandante de a bordo de la cabina de pilotaje, terminó en tragedia, a impulso del joven copiloto.

El fiscal francés Brice Robin contó el jueves lo ocurrido, basándose en la grabación de los sonidos de la cabina de la caja negra del avión que se estrelló el martes en los Alpes franceses cuando realizaba el trayecto entre Barcelona y Dusseldorf.

“Durante los primeros 20 minutos del vuelo, los dos pilotos (el comandante de a bordo y el copiloto) conversaron de manera completamente normal, e incluso cortés y jovial, como dos pilotos durante un vuelo”. “No pasa nada anormal”, contó Brice Robin, fiscal a a cargo de la investigación judicial en Francia, en referencia a esos momentos, siempre a partir de la grabación de la caja negra que registró las conversaciones en la cabina de pilotaje.

Al mismo tiempo, el avión alcanzó normalmente su altitud y su velocidad de crucero. Un último contacto fue mantenido con los controladores aéreos en el momento en que el avión entraba en el espacio aéreo francés.

En la grabación, “se oye luego al comandante preparar el aterrizaje en Dusseldorf. Las respuestas del copiloto parecen lacónicas”.

El copiloto era Andreas Lubitz, de 28 años de edad y nacionalidad alemana.

Solo en la cabina

“Después se oye al comandante de a bordo pedir al copiloto que tome el mando, el ruido del asiento que retrocede y de la puerta que se cierra”.

“Podemos pensar legítimamente que se ausentó para atender una necesidad natural. En ese momento, el copiloto queda solo, manipula los botones de 'flight monitoring system', para accionar el descenso del aparato”.

Al igual que la justicia francesa, los directivos de las Germanwings y Lufthansa, su casa matriz, apuntaron al copiloto como origen de la catástrofe. Él “ bloqueó ” la puerta de la cabina, según fuentes alemanas.

En el avión, “la acción sobre el seleccionador de altitud sólo puede ser voluntaria”, precisó el fiscal francés.

En la grabación de la caja negra, “se oyen varios llamados del comandante pidiendo el acceso a la cabina de pilotaje” por intermedio del interfono con visor. “Se identificó, pero no hay ninguna respuesta del copiloto. Golpeó después la puerta, siempre sin recibir respuesta. En ese momento se oye un ruido de respiración humana dentro de la cabina. Ese ruido dura hasta el impacto final, lo que quiere decir que el copiloto estaba vivo”.

Cuando los controladores aéreos se dieron cuenta de que el Airbus A320 cambiaba de altitud e iniciaba un descenso sin modificar su trayectoria rectilínea, la torre de control de Marsella (sur de Francia) trató varias veces de contactarlo. Pidieron al avión que hiciera el código de emergencia, el 7700, pero no recibieron “ninguna respuesta del copiloto”, prosiguió el fiscal.

Gritos de terror

Al acercarse a tierra, sonaron las alarmas, perfectamente audibles en la grabación. “En ese momento, se oyen golpes asestados violentamente como para derribar la puerta ” , pero “ es una puerta blindada, conforme a las reglas internacionales” agregó Robin.

“Justo antes del impacto final, se oye lo que puede ser probablemente el ruido de un primer choque contra un talud. El avión se deslizó probablemente por una pendiente antes de chocar, a 700 km/h, contra la montaña. Ningún mensaje de socorro o de emergencia fue recibido por los controladores aéreos. No se dio ninguna respuesta a sus numerosos mensajes”.

Según el fiscal, fue sólo unos segundos antes del impacto que los pasajeros se dieron cuenta de que iban a estrellarse. Y sus gritos de terror se oyen justo antes del choque contra la montaña.

Para la justicia francesa, “la interpretación más verosímil es que el copiloto, voluntariamente, rehusó abrir la puerta de la cabina al comandante” y “accionó el botón de pérdida de altitud, por una razón que ignoramos totalmente, pero que puede analizarse como una voluntad de destruir el avión”.

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