4 de November de 2009 00:00

El turismo se redujo en Yahuarcocha

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Redacción Ecuador

Desde el amplio ventanal del restaurante de su  hotel, Vinicio Acosta observa la belleza de la laguna de Yahuarcocha. A esa hora  (08:30), decenas de deportistas corren o pasean en bicicleta por la autopista de 10 km, que rodea al espejo de agua.

En medio de su desayuno, el gerente  del hotel Imperio del Sol expresa su preocupación.

“La gente interpretó mal la declaratoria de emergencia. Relacionaron esta palabra con insalubridad y eso ocasionó una disminución de visitantes”.

La apreciación de este empresario turístico es real. En las dos últimas semanas, luego de que el alcalde Jorge Martínez decidiera oficializar la emergencia,  los comerciantes  sintieron un bajón en sus ventas.

En el ingreso a la laguna, la Compañía de Economía Mixta Yahuarcocha (CEMY) instaló un puesto de peaje, para el  cobro de USD 0,30 por carro. Antes del anuncio llegaban 4 100 vehículos cada semana. Esa cifra descendió  a 3 300.

Yahuarcocha es el principal destino turístico de la capital de Imbabura. El complejo  está ubicado a 4 kilómetros del centro de la ciudad. En el contorno de la laguna hay una abundante flora, discotecas, restaurantes en donde se ofrece comida tradicional y gourmet, hoteles de lujo y hostales.  

Cada semana,  un promedio de  20 000 personas llega hasta este destino turístico.

Muchos van con la intención de pasear en bote. Otros, para probar el tradicional plato: tilapia frita u horneada,  con papas, ensalada y empanadas.

El plato cuesta entre USD 1,50 y 2,50. El domingo es el día más ajetreado para todos, incluso para los feriantes informales que llegan desde Cotacachi, Otavalo, Tulcán...

María Ipiales, como otros 50 comerciantes formales, espera el fin de semana para atender su negocio de venta de tilapia frita, en el barrio San Miguel. Ella es la presidenta de la Asociación de Vendedoras de Pescado San Miguel de Yahuarcocha, integrada por 22 mujeres.

Recuerda que hace tres años atendían a los turistas en carpas armadas con palos y plásticos. “Luego, el Municipio nos ayudó a levantar los locales con columnas de cemento”. 

Ahora, esas construcciones son cuestionadas, porque fueron construidas al filo de la pista, irrespetando la ordenanza municipal, que exige un espacio libre de 30 metros.

Ipiales vendió menos el último fin de semana. “La gente cree que en Yahuarcocha hay alguna epidemia. Eso es falso”.

  Los proveedores del pescado  también sienten los efectos de la emergencia. Gladys Méndez entrega  la tilapia  que trae de Milagro (Guayas). “Tengo 40 clientes. Hasta hace dos semanas   dejaba 80 quintales. Ahora entrego 65 quintales cada ocho días”.

Las discotecas, los salones para convenciones y el alojamiento son otras razones para visitar la laguna. Los hoteles Imperio del Sol y El Conquistador se destacan al costado izquierdo del espejo de agua.

Mario Tacuri, dueño de El Conquistador, ratificó que en los últimos 15 días han llegado menos personas. No quiso dar cifras, pero no pudo negar que el golpe es fuerte.

Jenny Ordóñez,  del  Hospedaje Yahuarcocha, confía que las cosas mejoren para el feriado de Finados. “La gente debe entender que la emergencia es para obtener recursos que posibiliten mejorar el entorno. No porque haya alguna enfermedad”.

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