6 de noviembre de 2016 00:00

Los tsáchilas luchan por un espacio en la política formal

Ángel Gende es activista político por la nacionalidad Tsáchila y fundador del movimiento Alianza Tsáchila. Foto: Cortesía Alianza Tsáchila

Ángel Gende es activista político por la nacionalidad Tsáchila y fundador del movimiento Alianza Tsáchila. Foto: Cortesía Alianza Tsáchila

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Bolívar Velasco

Los dioses de los tsáchilas ya dieron su pálpito sobre el futuro político que le depararía al país.
Tres experimentados chamanes de esta nacionalidad indígena de Santo Domingo de los Tsáchilas los invocaron hace dos mes, para tener una idea de quién está más cerca de llegar al Palacio de Carondelet.

Para ello acudieron a su cosmovisión y a la toma de la ayahuasca, que fue imprescindible para conocer el resultado de su indagación.
Los ponés, como se conoce a estos sabios, llevaron a ese cabildeo ancestral los nombres de Cynthia Viteri, Paco Moncayo y Guillermo Lasso.

Ángel Gende, quien fue autorizado para dar a conocer ese resultado, dijo que la decisión de ese sector de los tsáchilas era apoyar a Lasso.

De hecho, este activista político propuso a los chamanes esta consulta, con la intención de que el movimiento Alianza Tsáchila, que fundó hace nueve años, tomara una decisión para establecer una alianza política.

Santiago Aguavil, uno de los chamanes que practicó la consulta espiritual, confía en los resultados. Sostiene que esa misma invocación les permitió vaticinar la caída del expresidente Jamil Mahuad, en el 2000; y también cuando Rafael Correa llegó al poder, el 2007.

Ya con los resultados del ritual, Gende tocó las puertas del movimiento Creo, para que su organización participara con candidatos para la Asamblea en fusión con esa tienda política del presidenciable Guillermo Lasso. Eso se concretó el 21 de octubre.
Entonces, el activista afirma que dio detalles de la revelación y lo compartió a Lasso.

Para el analista Víctor Hugo Torres, la participación del tsáchila en política refleja su intención de lograr esa participación y toma de decisión que, actualmente, no tienen en el ámbito provincial.

Si bien la provincia tiene el nombre de la etnia como su identidad, ellos poco han sido tomados en consideración en los planes de trabajo de las autoridades locales, agrega.
Hay temas pendientes en vialidad, turismo, agricultura y educación bilingüe.

Albertina Calazacón, asambleísta alterna por Alianza País (AP), critica que la imagen de su etnia solo se la tome como algo simbólico para los diferentes eventos que realizan las autoridades.
“Justifican el nombre de la provincia con nuestra presencia, nuestro folclor, marimba”.

Además, señala que la participación de los nativos en política no se aleja de esa realidad.
Cuenta, por ejemplo, que han tenido experiencias con organizaciones políticas que los buscan para completar sus listas de candidatos.

Así, menciona el caso de la actual concejala Susana Aguavil, quien para las elecciones seccionales del 2014 corrió en quinto lugar por la lista de candidatos a ediles por AP.
Ella ahora es independiente, luego de que se desafiliara en diciembre del 2015.

Carlos Argüello, otro analista, considera que los políticos utilizan la imagen de los nativos como estrategia para posicionar su campaña o las gestiones que emprenden cuando llegan a los cargos públicos.
Aunque dice que lo hacen para mostrarlo fuera del entorno de la etnia, considerando que la población tsáchila (1 200) no tiene tanto peso a la hora de sumar votos.

“En Santo Domingo hay más de 363 000 electores empadronados para sufragar. Entonces, veamos en cuánto inciden los sufragios de los aborígenes en el momento de una elección”.

El activista Ángel Gende coincide con ese argumento y está consciente que a los tsáchilas les hace falta trayectoria.
Por ejemplo, él se candidatizó en el 2014 para la Alcaldía de Santo Domingo, pero los votos no le alcanzaron y quedó en tercer lugar, por debajo de Verónica Zurita (AP) y Víctor Quirola, de la alianza Avanza-SUMA.

Gende cree que al estar vinculado en política se hace una carrera, porque la gente lo conoce y se entera de sus propósitos y proyectos.
“No podemos desconocer esa realidad de que nos conocen por nuestra cultura, las tradiciones y la cosmovisión.

Pero vemos que también podemos hacer algo diferente por el bien de nuestro pueblo”.
La nacionalidad Tsáchila cuenta con un Gobernador, que se ocupa de las relaciones a nivel político y de la toma de decisiones en sus leyes.

Pero esta representación no va más allá de elevar una voz para que las autoridades nos escuchen, dice el gobernador tsáchila, Javier Aguavil. Él ve a la política como un plus para las nuevas generaciones.

En contexto

La nacionalidad Tsáchila está regida por una estructura organizativa conformada por una asamblea general, Consejo de Gobernación, cabildos y comisiones comunales.

Es la máxima representación política interna que tiene esta etnia.

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