12 de December de 2009 00:00

Tres premios al buen gusto quiteño

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Redacción Construir

Se presentaron 18 proyectos, de los cuales ocho fueron rechazados por no cumplir con los requisitos solicitados por el Cabildo quiteño.



96
AÑOS
Tiene de vigencia el Premio Ornato quiteño. Es el más antiguo de
Quito.Las cinco categorías habituales se mantuvieron. No obstante, explica Guayasamín, en dos no existieron proyectos participantes. Se trata de la categoría D, intervenciones en edificaciones existentes   en zonas protegidas del Distrito Metropolitano y arquitectura nueva de integración en áreas históricas, y categoría E, obras urbanísticas e intervenciones en espacios públicos.

En las tres categorías premiadas, el jurado consideró que no había concursantes con mérito para obtener  el Premio Ornato. En consecuencia, se otorgaron tres menciones de honor.

En la categoría A, nuevas edificaciones destinadas a vivienda unifamiliar,  se reconoció el trabajo de la Arq. María José Crespo, proyectista y constructora de la residencia Crespo Pérez, ubicada en   Cununbamba, en la parroquia de Tumbaco.

En la categoría B, edificaciones destinadas a vivienda multifamiliar,  la mención fue para el edificio Girasol. Este se emplaza entre la avenida González Suárez  y la calle Ignacio Bossano,  y fue diseñado y construido por los arquitectos Marcelo Bravo Espinosa y su hijo, Marcelo Bravo Ayala.

Finalmente, en la categoría C, nuevas edificaciones destinadas para usos diferentes a vivienda,  la mención recayó en el edificio de Seguros Colonial, emplazado entre la avenida Eloy Alfaro, la calle José Queri y el pasaje J, en el barrio Jardines de El Batán.

El diseñador  es el Arq. Diego Guayasamín y el constructor,  la empresa Toradeinc. 

De la residencia Crespo Pérez, el jurado resaltó su integración al entorno, la solución espacial   limpia   y el adecuado uso de los materiales, la cromática y la composición volumétrica.

Del edificio Girasol, en cambio, el jurado rescató la buena integración al entorno, las interesantes soluciones espaciales y funcionales de los departamentos, la buena composición volumétrica y el juego cromático y espacial de las fachadas (ladrillo visto y los paños de blanco).

El edificio de Seguros Colonial fue valorado, en cambio, por su integración armónica con el espacio urbano circundante. Integración lograda mediante una generosa dotación de plazas, espejos de agua e iluminación nocturna. El jurado también valoró de este edificio las soluciones espaciales y funcionales, la buena técnica constructiva y el buen manejo volumétrico.

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