25 de diciembre de 2015 00:00

Tres pases del Niño son tradición en Riobamba

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Cristina Márquez

Los trajes coloridos, los bailes al compás de las bandas de pueblo y el desfile de los priostes, que llevan velas gigantes con forma de flores, está presentes en los pases del Niño, una de las tradiciones navideñas más arraigadas en Riobamba.

Tres imágenes veneradas en el Barrio Santa Rosa, en La Dolorosa y en San Francisco tienen los corsos más emblemáticos de esa ciudad. Se trata del Niño Cubanito, El Rey de Reyes y el Niño Chimborazo.

Cada uno se destaca por una característica distinta que llama la atención de los turistas y genera expectativa entre los habitantes locales. Los pases se realizan el 24 de diciembre, el 6 y el 9 de enero en las calles céntricas de la ciudad.


La música a volumen alto y las comparsas folclóricas anticipan el paso de la imagen que representa a Jesús recién nacido. Sus priostes los llevan en brazos y son cuidadosos con cada detalle de la vestimenta y accesorios que adornan al Niño.


Cada año, centenares de fieles desfilan para agradecerle a la imagen o pedirle favores. El pase del Niño Rey de Reyes, por ejemplo, es uno de los que cuenta con más ‘jochantes’ (donantes).


Los barrios se organizan para representar a los personajes tradicionales como los diablos de lata y los payasos de Santa Rosa.

En el pase del Niño Chimborazo, por el contrario, la improvisación no es una opción. Solo actúan los grupos de danza profesionales de Riobamba y de otras 11 ciudades del país.

En ocasiones incluso han llegado bailarines de otros países de Latinoamérica.
El Niño Cubanito se destaca por formar parte del nacimiento navideño más grande de la ciudad y por eso el Municipio autoriza el cierre de una calle secundaria para instalarlo.

En su peregrinación masiva participan todos los vecinos del barrio La Dolorosa y artistas locales invitados.

La danza del Niño Chimborazo

Fotos: Cristina Márquez / EL COMERCIO y Raúl Díaz para EL COMERCIO.

La familia Luna - Murillo custodia la imagen. Fotos: Cristina Márquez / EL COMERCIO y Raúl Díaz para EL COMERCIO.

La imagen del Niño Chimborazo siempre viste una versión en miniatura del traje de los bailarines del Ballet Internacional Chimborazo para el corso.

Él es el patrono de los bailarines folclóricos.
“Nos protege durante nuestras presentaciones, en los viajes largos a los festivales internacionales y nos da la energía para seguir bailando”, explica Francisco Luna, director de la agrupación, formada hace casi 40 años.

El pase del Niño, que se realizará este 9 de enero desde las 15:00, es reconocido en la ciudad por la variedad de comparsas de diferentes regiones del país.

La particularidad de ese corso es que todos los bailarines son profesionales.
Este año, unas 32 agrupaciones de danza de las tres regiones del Ecuador representarán en coreografías las culturas de sus localidades.

Llegarán desde Quito, Machala, Santo Domingo, Cuenca, Loja, Ambato, Milagro...


Los amplios faldones de los montuvios, los vestuarios multicolores de los indígenas y los exóticos accesorios de las nacionalidades amazónicas se exhibirán en el desfile.

“La fe une a las culturas del país, por eso nuestro pase del Niño es considerado como una representación del folclor de todo el Ecuador”, afirma Luna.

El Rey de Reyes convoca

Eduardo Mendoza preparó al Niño el año anterior. Fotos: Cristina Márquez / EL COMERCIO y Raúl Díaz para EL COMERCIO.

Eduardo Mendoza preparó al Niño el año anterior. Fotos: Cristina Márquez / EL COMERCIO y Raúl Díaz para EL COMERCIO.

Cada 6 de enero, las actividades cotidianas de Riobamba se paralizan, porque los fieles dejan sus trabajos y otras labores para acompañar al Rey de Reyes en su pase del Niño.

Esta imagen es venerada en Riobamba desde 1795, cuando fue encontrada entre los escombros del terremoto que destruyó la primera ciudad. Desde entonces ha pertenecido a la familia Mendoza y las festividades en su honor se convirtieron en una tradición que atrae a cerca de 15 000 espectadores al año.

Los fieles llegan de diversas ciudades y del extranjero, pero la mayoría son riobambeños.

Segundo Mendoza recibió el Niño de sus abuelos, por ser el nieto predilecto y el más devoto. Desde que falleció, su viuda, Margarita Llerena, y su hijo Eduardo se encargan de cuidar de la imagen.

En el pase del Niño se observan los bailes tradicionales más antiguos de Riobamba. Se destaca el de los Diablos de Lata de Santa Rosa. Cerca de 120 bailarines disfrazados con trajes azules y rojos, caretas y una trenza de cabuya danzan al ritmo de un sonajero y del yaraví María Manuela.

A dos semanas del evento, 109 grupos de baile ya se inscribieron para desfilar. Se espera la presencia de 120 agrupaciones y 2 400 bailarines.

La fe por el Niño Cubanito

Washington López es el prioste de este año. Fotos: Cristina Márquez / EL COMERCIO y Raúl Díaz para EL COMERCIO.

Washington López es el prioste de este año. Fotos: Cristina Márquez / EL COMERCIO y Raúl Díaz para EL COMERCIO.

Cada detalle de la cotidianidad de Riobamba está en el pesebre más grande de la ciudad, ubicado en el barrio La Dolorosa. Este le pertenece al Niño Cubanito, del Club Social y Deportivo Cuba.


A la imagen se le denomina ‘El Cubanito’, porque para elaborar el nacimiento instalado sobre una superficie de 80 metros cuadrados es necesario cerrar el tránsito vehicular en la calle Cuba, durante 21 días.


En el nacimiento se destacan las más de 2 000 figuras de yeso y madera que representan a los barrios, oficios tradicionales y personajes populares de la ciudad. A diario llegan decenas de visitantes para admirar la creación de la familia Moreno.

“Hasta la señora del hornado está representada en nuestro nacimiento. Además, algunas piezas incluso se mueven”, cuenta Washington López, uno de los priostes.

El pase del Niño es el 24 de diciembre de cada año. Todos los vecinos del barrio participan en el recorrido, que se inicia en la calle Cuba, desde la Primera Constituyente hasta la iglesia de la Loma de Quito.

Es uno de los recorridos más largos de la ciudad, pero aun así los niños y adultos bailan hasta la iglesia y luego de regreso al barrio. La tradición se inició hace 41 años.

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