7 de July de 2009 00:00

Tres jornadas dedicadas a Beethoven empezaron anteayer

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Redacción Cultura  
cultura@elcomercio.com

Por los años de finales del siglo XVIII, Ludwig  van Beethoven empezaba a frisar la treintena y mantenía  una intensa  creación. 
De aquel frenesí compositivo proviene  la mayoría de las  10 sonatas para violín  y piano  que escribió el gran  compositor.  



El programa de hoy
El valor de las entradas   es de USD 20 por día.   Se venden   en Mr. Books de  Mall El Jardín y en la Casa de la Música.
  En este día interpretarán las sonatas  8,9 y 10.   La primeras es conocida como   ‘La Primavera’ por su fuerza y diversidad melódica.   La entrada está prevista para las 20:00. 
La novena sonata,  conocida como ‘Kreutzer’, está dedicada al pianista alemán, amigo de
Beethoven,    Rodolphe Kreutzer. Sin embargo, este nunca la interpretó en público, pues la consideraba  demasiado compleja.  El escritor ruso  León  Tolstoi escribió su novela    ‘Sonata Kreutzer’ luego de escuchar la novena sonata.Son piezas de una especial dificultad  y delicadeza en  la interpretación que corresponden a variaciones emocionales muy distintas de Beethoven, según varios especialistas. Por ello  es poco común  colocarlas de corrido en un  solo repertorio  musical. 
   
El violinista   Ilya Gringolts (de Rusia)  junto con  el pianista Aleksandar Madzar (de Serbia) han hallado la fórmula para ingresar en el misterio de esa extraña y disímil decena de piezas  y ahora presentan su interpretación   en la  Casa de la Música, en Quito.

Durante tres jornadas los músicos, considerados por la crítica especializada como dos de los más destacados intérpretes del mundo en sus respectivos instrumentos,  tocarán las 10 obras.  El domingo pasado, desde las 18:00,  empezó el programa con las   sonatas números 1, 2, 3 y 4.

Antes de la primera presentación los músicos decidieron variar un poco el programa  y tocar de corrido las tres primeras sonatas  antes del receso.  Luego tocarían la cuarta.   Bajo una estructura de tres movimientos, común a las cuatro sonatas, la primera exigió un esfuerzo técnico para pintar un estado de ánimo pensativo y melancólico, según Juan Pablo Veintimilla, estudiante de piano, quien  asistió con  su hermano. 

“La relación entre los dos instrumentos -aprecia Veintimilla- es genial en las composiciones de Beethoven. “A veces parece que se llenan de sentimientos  diferentes o contradictorios, pero luego te das cuenta de que apuntan a un mismo lugar”.

En efecto, en las sonatas 2 y 3,  la interpretación pulcra y exacta del violinista Gringolts (que fue aplaudida de pie por Sidney Wright antes del receso) se solazaba en  emociones tiernas y alegres  que contrastaban con la tesitura suave  del piano.

La fama de Gringolts  le precedía en el recuerdo del público quiteño, pues  antes ya tocó en  la Casa de la Música  (octubre de 2006) cuando   interpretó en una sola sesión   las 3 partituras y las tres sonatas de Johan  Sebastian Bach para violín solo.

La interpretación del  joven músic, nacido en 1982,  estaba marcada también por contrapuntos escénicos cuando, según la intensidad y la dificultad de la interpretación,  su cuerpo se estremecía  o daba pequeños golpes con el pie en el  piso. “Es una técnica  tan trabajada que parece perfecta”, dijo  Verónica León, de 23 años,  estudiante de violín.

Tras el receso,  la sonata número cuatro fue una muestra excelente de la  libertad  y el dinamismo que   puede alcanzar el violín en la  obra de Beethoven y en la mano diestra de un joven maestro.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)