1 de November de 2009 00:00

Tres investigadores paranormales dedican las noches a buscar fantasmas

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Redacción Quito

Cuando Christian Palacios  contó a sus familiares que antes de dormir  había visto a su tío en el pórtico de su dormitorio, nadie le creyó. El hecho parecía inverosímil, pues el tío de Palacios había muerto dos días antes. Él tenía 8 años y ahora asegura que  esa fue la primera vez que fue testigo de un fenómeno paranormal.

A este hecho le sucedieron otros acontecimientos extraños. Él escuchaba   voces en los corredores y luego  pasos que parecían  recorrer  la vieja casa donde vivía Palacios.   Pero el joven Palacios no solo sentía la presencia de su tío mientras estaba despierto. “También tenía un sueño recurrente en el que   me hablaba y me entregaba algo que tenía guardado en un baúl de la casa”.

Ese sueño terminó cuando una mañana encontró una funda con azufre en el baúl que su tío le enseñaba mientras dormía. El azufre era parte de un tratamiento para aliviar el cáncer de páncreas que terminó con la vida del tío.  

Sus amigos asociaron  estos hechos con un profundo sentimiento de tristeza de Palacios por el fallecimiento de su pariente. Mientras varios psicólogos trataban de aliviar la supuesta depresión, la presencia del fantasma se hizo parte de su cotidianidad. 

Desde hace 10 años, Palacios encontró la manera de indagar más sobre el fenómeno paranormal compartiendo historias  con cientos de personas que escuchan su programa radial, El terror con ‘Rayoman’, su apelativo mediático. Este fue el medio a través del cual ‘Rayoman’ conoció a Harold Hernández, un parasicólogo, con quien actualmente conduce el programa los martes y jueves entre las 22:00 y las 24:00, en  su portal en la Internet.

Eran las 23:36 del pasado jueves,  cuando Suli, una internauta, decidió participar en el programa a través de una videoconferencia para contar una experiencia personal acerca de un caso de posesión espiritual. Mientras la joven relataba sus anécdotas, la música  ambiental que incluía algunos lamentos de una voz femenina incrementaron el ambiente de misterio.
Ambos locutores escucharon con atención la historia y luego comentaron  sobre el tema desde la religión y la medicina.

Las grabaciones con relatos similares también son parte del menú radial. Palacios dijo  que entre los cientos de testimonios de sus oyentes hay algunos que han llamado su atención. Eso lo  motivó a buscar un mecanismo para  recoger  evidencias de  la presencia de estos entes inmateriales.

La lente de una cámara de video, un micrófono, una cámara fotográfica y un medidor de energía, fueron las herramientas que encontraron los investigadores para probar su teoría sobre la existencia de vida después de la muerte.

La tarea no es fácil. “Entre cientos de casos,  solo 15   fueron verídicos”, dijo  Palacios.  Eran  las 24:00 del jueves  y   Galo Alajo esperaba  a que ambos locutores   despidan el programa hasta el próximo martes. Desde hace tres años, él también forma parte del equipo de investigación  junto a Marcelo Salvador, quien esa noche no pudo estar presente.

Alajo contó que también fue testigo de la aparición de fantasmas y de hechos inusuales  desde los 10 años, luego de la muerte de su bisabuela. “En mi familia hay la creencia de que los muertos regresan a recoger sus pasos”.

El equipo de ‘cazafantasmas’ se alistó  para la  salida de campo. La quebrada del río Machángara, en  La Recoleta, fue   elegido para recoger algunos registros. “Las quebradas, hospitales, cárceles, iglesias, cementerios, son los lugares de mayor actividad paranormal”,   comentó Palacios. Sin embargo, él aseguró que no todas las personas tienen la misma capacidad de percibir estos fenómenos.

“¿Quieres algo? ¿Deseas comunicarte?”  fueron las preguntas para establecer contacto  extrasensorial. Primero ubicaron un sector que registre una variación de energía. Luego, un programa de audio registró en una computadora portátil el sonido ambiental. Palacios  amplificó el registro  para buscar voces de gente muerta que no son percibidos por el oído humano (psicofonías).

La madrugada del viernes avanzaba mientras Hernández hizo algunas fotografías y Alajo hizo algunas tomas con su cámara de video. Por momentos, el sonido del agua parecía que quiso  decir algo. Los registros se guardaron para un análisis minucioso en el que los ‘cazafantasmas’ esperan encontrar nuevas evidencias.

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