10 de April de 2010 00:00

Tres conservatorios ofrecen formación profesional en Quito

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 Ocho     años de   estudio para   el    Franz    Liszt

Los carteles pidiendo a los alumnos que no canten ni hagan ruido en los pasillos están en varios sitios del conservatorio de música Franz Liszt.

En las aulas, los alumnos trabajan para que las notas que sacan  suenen cada vez mejor, hasta llegar a la excelencia. Con paciencia, sus maestros ubican errores y avances y les piden practicar.  
 
Bertha Andrade, directora académica, dice  que el conservatorio ha creado diversas áreas para formar profesionales. Tienen un sistema regular que gradúa alumnos en ocho años. Lo logran luego de cumplir un programa académico mediante  clases grupales de solfeo, por ejemplo, y clases individuales por instrumentos.

Aunque no hay límite de edad, Andrade considera que entre más temprano se empiece es mejor. La edad ideal de inicio es de 7 años. En cuanto al canto, la edad sugerida es de 15 años, cuando ya se han superado los cambios de voz.

Pero, además del Bachillerato en Arte Musical, el Franz Liszt ofrece otros servicios con sus 42 maestros como la estimulación musical a niños de 0 a 4 años, y un programa de academias de  coros y aprendizaje de instrumentos como violín, violonchelo, bajo, guitarra, saxofón, batería y otros. Las clases son de 14:00 a 21:00.

 En      Mozarte     se  aprende mediante la paciencia

En 1994, la pianista Natalia Kovalenko y  el musicólogo Aníbal Landázuri decidieron abrir un conservatorio con un modelo de enseñanza distinto. La idea era  que cada alumno tuviera un estudio a profundidad del arte musical y  no de velocidad, basado en la constancia de cada uno.
 
El conservatorio Mozarte ofrece un programa integral que pasa por tres niveles: inicial, básico y bachillerato, y está dirigido a niños y a adultos.

Los alumnos toman, bajo la modalidad de quimestres, clases de instrumentos como piano, violín, flauta o guitarra, conjuntos corales, solfeo, historia de la música...

Al final de cada quimestre, los  estudiantes    hacen una presentación de lo aprendido en ese período. Ese recital es la evaluación más importante.

Si bien cada alumno emplea  el tiempo que necesita para terminar el conservatorio, el tiempo mínimo requerido es de 6 años. Ingresan al programa chicos de 12 a 15 años, con conocimiento previo, o niños que hayan pasado por algún programa paralelo del lugar.

Sus programas se basan en el desarrollo del oído y de la parte emocional y creativa de las personas. Un niño de 4 ó 5 años puede ingresar a sus primeras clases de piano. Las clases se pueden tomar de 09:00 a 13:00 y de 14:30 a 20:00.

La enseñanza musical en un lugar centenario

Hace 110 años inició sus actividades el Conservatorio Nacional de Música. Caminar por  las instalaciones del centro de aprendizaje es como  recorrer los pasillos de un colegio.
Aunque muchos chicos cargan en su espalda instrumentos musicales y no mochilas de libros, el Conservatorio pareciera ser un establecimiento secundario. Sus alumnos van a la cafetería o buscan  un sitio algo alejado para conversaciones de dos.

Unos ensayan, otros comentan lo aprendido en su clase y otros estudian para la  siguiente. Estudian bajo la modalidad de años lectivos. 
A la semana, los chicos tienen cuatro horas de lectura musical,  una de instrumento, una de coro o ensamble. Pueden tomarlas de 07:00 a 13:00  y de 13:30 a 19:00.

Tienen  120 maestros. Sus estudios se dividen en tres años de etapa inicial, tres de bachillerato y tres de tecnología. Con el pénsum actual, pueden tardar en graduarse entre 10 y 13 años, porque entre nivel y nivel deben trabajar en semestres de grado.

Víctor Hugo Pacheco, comunicador de la institución, explica que el Conservatorio  está en un proceso de reforma académica, en busca de mejoras, por pedido del Ministerio de Educación, y se pondrá   en marcha desde  septiembre.

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