1 de junio del 2016 00:00

El tratamiento materno contra la ‘H’ es minucioso

Todos los hijos de madres con consumo problemático de estupefacientes pasan por terapia intensiva, donde son estabilizados. Imagen referencial/ Archivo EL COMERCIO

Todos los hijos de madres con consumo problemático de estupefacientes pasan por terapia intensiva, donde son estabilizados. Imagen referencial/ Archivo EL COMERCIO

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Elena Paucar
(I)
epaucar@elcomercio.com

Lo compartían todo, hasta las dosis de marihuana. Se negaban a dejarla, pese a que esperaban un hijo. Solo después del parto la pareja reflexionó: su pequeño nació con síndrome de abstinencia neonatal.

“El bebé tenía taquicardia, irritabilidad, hasta pausas cardiacas. Pasó 25 días en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta que sus padres dijeron: vamos a dejar de consumir”.

Ese es uno de los casos que recuerda César Valcárcel, sicólogo de la maternidad Enrique C. Sotomayor. El año pasado este centro médico atendió a 80 gestantes con problemas de consumo de drogas, en su mayoría con adicción a la ‘H’.

Para disminuir los efectos en los neonatos, este hospital de la Junta de Beneficencia de Guayaquil aplica dos estrategias. Una está orientada a reducir el consumo en las madres identificadas durante los controles prenatales.

“Frenar el consumo drásticamente es riesgoso para ambos, por el síndrome de abstinencia. Por eso, si una paciente consumía cuatro veces al día, entonces acordamos que sean tres o dos veces por semana, hasta llegar a cero en el último trimestre de gestación”.

Pero muchas mujeres llegan solo al parto. Ellas y sus bebés pasan por un proceso de desintoxicación de por lo menos tres semanas. La lactancia es su motivación a seguir el tratamiento. “La voluntad es la mejor medicina en contra de las drogas. Para dar de lactar se deben apartar de las drogas”.

Todos los hijos de madres con consumo problemático de estupefacientes pasan por terapia intensiva, donde son estabilizados. Cuando reciben el alta, el hospital Sotomayor hace un seguimiento de 15 días con especialistas y personal de Trabajo Social. En este año ya suman siete casos.

El síndrome de abstinencia neonatal se ha hecho más frecuente en los últimos tres años, como afirma Omar Garay, responsable del programa de Salud Mental de la zona 8 del Ministerio de Salud. Detectar estos casos en el embarazo es una de las prioridades.

Info drogas

“Los familiares pueden dar alertas al detectar algunos síntomas como irritabilidad, cambios de la conducta, aislamiento...”. Para facilitar la atención, el Ministerio habilitó la línea 171 para reservar citas de evaluación sicológica.

El primer tratamiento toma entre seis y ocho semanas de trabajo psicoeducativo. Garay además explica que prescriben medicamentos para la desintoxicación, como suero oral, paracetamol para aplacar los dolores durante la abstinencia y otros fármacos.

Después de la desintoxicación, la terapia continúa en los centros de salud, donde siguen un proceso ambulatorio intensivo de seis meses. “En esta fase la familia aporta en un 90% a la recuperación”, dice Garay.

La información que da la familia y la madre son vitales en los diagnósticos que aplica el Roberto Gilbert. Desde el 2013, este pediátrico de la Junta de Beneficencia ha reportado unos cinco casos por año, como afirma Luisa Franco.

La neonatóloga ha atendido a dos pequeños con el síndrome en este año. Uno de ellos nació con una malformación. “Y hay más riesgos como poco espacio en el útero, bajo peso al nacer y posibles problemas neurológicos”, indica.

Esas consecuencias pueden ser más evidentes a partir del quinto año de vida. El hijo de la pareja que consumía marihuana ya tiene 2 años y tuvo algunos problemas para aprender a caminar. Pero desde que nació ha tenido el apoyo incondicional de sus padres.

En contexto

El Ministerio de Salud tiene una ruta de atención para personas con problemas de consumo de drogas. Habilitó la línea 171 para facilitar las evaluaciones sicológicas. Otros centros médicos de Guayaquil aplican protocolos para embarazadas y neonatos.

CRONOLOGÍA

2013


Grupos criminales locales introdujeron la denominada ‘H’ en barrios populares de Guayaquil. Los microtraficantes vendían las dosis en USD 1.

2014

Los primeros casos de adicción se conocieron un año después. Jóvenes de 12 a 17 años fueron las principales víctimas de este narcótico, altamente adictivo.

2015

La Policía reveló que la denominada ‘H’ contenía heroína de baja calidad mezclada con raspado de pared, sedante para vacas, químicos para pintura...

2016

Entre el 2015 y los primeros cuatro meses de este, la Maternidad Mariana de Jesús de Guayaquil reportó 39 bebés con síndrome de abstinencia a la ‘H’.

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