3 de enero de 2017 16:32

Trasladados más de 220 presos de prisiones de Manaos tras masacre

Una columna de humo sale de un edificio hoy, lunes 2 de enero de 2017, después de un violento enfrentamiento entre dos facciones rivales en un complejo penitenciario de Manaos, capital del estado de Amazonía (Brasil). Al menos sesenta personas murieron d

Una columna de humo sale de un edificio, el lunes 2 de enero de 2017, después de un violento enfrentamiento entre dos facciones rivales en un complejo penitenciario de Manaos, capital del estado de Amazonía (Brasil). Foto: EFE

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Agencia DPA

Más de 220 presos de cuatro prisiones de Manaos fueron trasladados como medida de seguridad tras la matanza de 56 personas en una de esas cárceles de la Amazonía brasileña, según informaron el martes 3 de enero del 2017 las autoridades.

En total, 223 reclusos fueron llevados desde el lunes 2 de enero a la cárcel CPDRVP en el centro de Manaos. Los presos proceden del Complejo Penitenciario Anísio Jobim (COMPAJ), escenario de la peor masacre carceleria del estado de Amazonas, y de otras prisiones en las que hubo motines entre el domingo y lunes.

Varios de los presos pertenecen a grupos criminales organizados dentro de las cárceles, confirmó a la agencia dpa una portavoz de la Secretaria de Seguridad Pública de Amazonas. Otros son condenados por crímenes como violación sexual.

Los reclusos fueron trasladados debido a temores por su seguridad o porque recibieron amenazas explícitas dentro de las cárceles. Las investigaciones sobre la masacre en el COMPAJ apuntan a que ésta se debió a un ataque de miembros encarcelados de la organización conocida como Familia del Norte (FDN), que opera en la región selvática, contra integrantes del mayor grupo criminal de Brasil, el llamado Primer Comando de la Capital (PCC), originario de Sao Paulo. Se estima que la matanza podría ser parte de una disputa mucho mayor entre el PCC y uno de los aliados del FDN, el Comando Vermelho (Comando Rojo) de Río de Janeiro, por el control de las rutas del narcotráfico en Brasil. 

Las revueltas en los tres penales cercanos al COMPAJ sirvieron posiblemente como cortina de humo para la matanza perpetrada durante unas 17 horas entre domingo y lunes, creen las autoridades. La región amazónica es un punto importante para el ingreso de drogas a territorio brasileño desde los países vecinos.

Organizaciones humanitarias denuncian desde hace tiempo que las bandas criminales controlan ampliamente las cárceles en Brasil. El ministro de Justicia brasileño, Alexandre de Moraes, apuntó también a la corrupción, el hacinamiento y el ingreso descontrolado de armas en las cárceles como causas de la tragedia, matizando a la vez el poder del crimen organizado. "De los 56 muertos, menos de la mitad tenía vínculos con alguna facción u organización criminal", aseguró De Moraes a la emisora Radio Estadao tras una visita en Manaos.

El Ministro indicó antes que los cabecillas responsables del ataque serían trasladados a prisiones de alta seguridad. Después de la masacre, el debate público en Brasil se centra en el control que ejercen los grupos criminales sobre las cárceles y las pésimas condiciones del sistema penitenciario.

Brasil tiene la cuarta población carcelaria del mundo, con más de 622 000 reclusos. La capacidad oficial de las prisiones del país es para 371 884 personas, según datos del instituto internacional ICPR.

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