28 de febrero de 2018 00:00

16 horas sin transporte interprovincial

En la terminal de Quitumbe, en Quito, decenas de personas esperaban en andenes y pasillos. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

En la terminal de Quitumbe, en Quito, decenas de personas esperaban en andenes y pasillos. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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A las 16:00 del martes, 27 de febrero del 2018, los dirigentes de la Federación Nacional de Cooperativas de Transporte Público de Pasajeros (Fenacotip) levantaron la paralización del transporte interprovincial en el país. La suspensión se inició a las 00:00. “Hemos sido escuchados, sin embargo, los compromisos a los cuales hemos llegado no se han reflejado en un documento formal, que garantice su cumplimiento”, informó ayer el gremio a través de un comunicado firmado por Giomar Gruezo, presidente (e) de esta federación.

Abel Gómez, presidente de la Fenacotip, recordó la mañana del lunes que ellos pedían un acuerdo por el pago de USD 79 millones de la deuda que mantiene el Estado con el gremio, el reconocimiento del 50% del valor de la tarifa que reciben de grupos vulnerables, la competencia de los municipios sobre las revisiones vehiculares y el control al transporte ilegal.

Gómez dijo que desistirán de esta medida solo si tienen el respaldo, en un documento escrito, de que todos sus pedidos serán acogidos.

Sobre la deuda, Gómez dijo que ya hubo una propuesta desde Obras Públicas. Se trata de un primer pago de USD 5 millones que se cumpliría la próxima semana. Pero insistió en un acuerdo que incluyera todas las exigencias.

Álvaro Guzmán, subsecretario de Transporte Terrestre del MTOP, recordó la propuesta de un pago inicial de la deuda -vigente desde el 2012- que el gremio no aceptó el lunes. Aun así, dijo que esta cartera de Estado ya presupuestó USD 20 millones para cumplir con este compromiso en este año.

El pedido de diálogo fue respaldado por otras siete federaciones de transporte del país, que respetaron la medida de ayer pero no la compartieron.

Napoleón Cabrera, presidente de la Federación Nacional de Transporte Liviano, Mixto y Mediano del Ecuador (Fenacotrali), insistió en que el paro no fue general y fue asumido por uno de los diez sectores del transporte del país.

Desde las primeras horas de ayer, los usuarios que acudieron a las terminales terrestres de Quito, Guayaquil y Cuenca se encontraron con ventanillas cerradas y andenes vacíos.

En la terminal de Quitumbe, en el sur de Quito, algunas personas como Laura Yuquilema se llevaron una sorpresa cuando observaron que no había atención en las boleterías.

A la paralización no se sumaron cooperativas del Guayas y de Los Ríos; pero no hubo atención en varias boleterías de la terminal de Guayaquil.

En Cuenca también hubo ventanillas cerradas y anuncios que indicaban que a las 18:00 se reanudaba el servicio.

Manuel Sarango fue uno de los afectados. Él viajó de Otavalo a Cuenca y debía avanzar a Loja, donde no se dio la paralización por un acuerdo previo entre autoridades y transportistas locales. Pero se quedó en la capital azuaya, a la espera de que culmine el paro.

César Padilla, administrador de la terminal de Riobamba, dijo que desde que se anunció el paro las autoridades provinciales, igualmente, prepararon un plan. En esa urbe, pocas unidades se unieron a la medida.

En Latacunga existió poca afluencia de pasajeros y la Agencia Nacional de Tránsito de Cotopaxi dispuso que los buses de servicio escolar movilizaran a los usuarios.

Algo similar ocurrió en Santo Domingo. A las 08:00 del martes, unas 10 busetas escolares prestaron el servicio de transportación fuera de la provincia. Mientras que los buses de la cooperativas Sucre, Macuchi y Quevedo atendieron con normalidad.

Unas 32 de 35 operadoras que laboran con 400 unidades en la terminal de la provincia tsáchila se acogieron a la paralización.
El paro se cumplió a medias en la Sierra Norte. En Carchi, cinco operadoras -que conforman la Unión de Transportistas- no laboraron. Sin embargo, las cooperativas San Cristóbal, Flota Imbabura e Imbaburapak sí lo hicieron.

En Imbabura, los autobuses de 15 empresas se estacionaron en los andenes de la terminal terrestre de Ibarra. Los choferes prefirieron jugar fútbol mientras se cumplía la medida de hecho.

Desde Ibarra, algunos pasajeros optaron por viajar en taxi hacia Quito. La carrera costaba USD 10. El precio regular en autobús es USD 3. En el transcurso del día, algunas furgonetas se sumaron a esta alternativa para ir a Tulcán.

En contexto

La deuda que reclama la Fenacotip se generó en el Gobierno anterior. Era una compensación para evitar que la tarifa de transporte subiera entre el 2012 y 2015. El MTOP indicó que solo el 40% de las cooperativas interprovinciales participó de la paralización.

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