22 de septiembre del 2015 00:00

El tránsito es más denso en Carapungo

Carapungo tránsito

Los vehículos que van por la Panamericana Norte y desean curvar hacia la Simón Bolívar, forman hasta cuatro carriles. Una minoría se desvía por las rampas 4 y 7 habilitadas en mayo. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
Redactora (I) 
njacome@elcomercio.com

Los desvíos obligaron a que los moradores sumaran 15 minutos más a sus viajes de ida o de vuelta. Quienes viven en Calderón, Marianas y Guayllabamba debieron ajustar sus horarios desde mediados de julio.

En esos días se habilitó el tercer desvío levantado como una alternativa al tránsito, mientras se construye el intercambiador de Carapungo, en el cruce de la av. Simón Bolívar con la Panamericana Norte. Sin embargo, el verdadero impacto, en cuanto al tránsito, se lo sintió con el inicio del año lectivo.

Esta es una de las intersecciones más conflictivas para el tránsito de la ciudad. Allí se construye un intercambiador que busca solucionar la congestión. Para mitigar el impacto de la obra, desde mayo se han habilitado cuatro desvíos para quienes van de Carcelén a Calderón, de la Simón Bolívar a la ‘Pana’ Norte y viceversa.

Ese tramo es utilizado, sobre todo, por quienes viven en Calderón (más de 152 000 habitantes). Pero, además, por quienes viajan de Tulcán e Imbabura a Quito y quienes llegan desde Tababela por la Collas.

Según una encuesta de movilidad del Metro de Quito, desde Carapungo y Calderón, al día, se realizaban, hasta el 2012, unos 82 570 viajes en transporte público y 42 674 en transporte privado hasta el hipercentro (entre la Villa Flora y La Y).

Una de las personas que se moviliza todos los días por ese trayecto es Emilia Cárdenas, de 20 años. Ella estudia Medicina en la U. Central. No tiene vehículo por lo que debe utilizar transporte público. De lunes a viernes debe movilizarse desde Bonanza hasta el centro. Hace tres transbordos: un bus la lleva hasta la terminal de Carcelén, allí otro la traslada hasta La Y, y finalmente un articulado la lleva hasta la facultad. Sale de su casa a las 05:30 para llegar a clases a las 07:00. A esa hora, la congestión en el intercambiador no es mayor. El problema ocurre cuando debe ingresar a la universidad a las 09:00. Ahí demora unos 15 minutos más.

A las 06:30, al pasar por donde se levantará el intercambiador la fila de autos llega hasta la altura de la entrada a Llano Grande. Todos pitan, meten el auto a la brava, no respetan las señales… A las 17:00, en sentido contrario, la situación es más grave. Emilia demora hasta 50 minutos en ir desde Carcelén hasta la Simón Bolívar. Su pedido es que apresuren la construcción. Esa preocupación inquieta a Narcisa Viteri, dirigente de la zona de Calderón.

La mujer recuerda que en un inicio la obra se ofreció para diciembre, pero hoy, esa fecha cambió hasta el primer trimestre del 2016. Asegura que debieron haber aprovechado la época de vacaciones y le preocupa que en el sector no se ve mayor avance. La Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas asegura que los cronogramas se cumplen. La obra tiene un 11 % de avance.

Alfredo Viteri, experto en movilidad, señala que si bien el tránsito se ha visto afectado, todavía no es posible medir el impacto de la construcción ya que aún no se interviene en la zona modular. Dice que cuando se empiece a trabajar sobre la ‘Pana’ Norte, entonces se sabrá si las rampas dan resultado esperado. Pero, puntualiza, que de todas formas los tiempos para desplazarse se incrementarán en, al menos, 15 minutos.

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