8 de marzo de 2018 21:39

Las trabajadoras más antiguas de cuatro mercados de Quito fueron homenajeadas

Comerciantes de los mercados Central, San Roque, Iñaquito y Chiriyacu fueron homenajeadas. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Comerciantes de los mercados Central, San Roque, Iñaquito y Chiriyacu fueron homenajeadas. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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María Belén Merizalde

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El trabajo, esfuerzo y sacrificio realizado por las comerciantes más antiguas de cuatro mercados de Quito fue reconocido la tarde de hoy, jueves 8 de marzo del 2018, con un homenaje.

El Salón de la Ciudad, en el Palacio Municipal, se vistió de fiesta para recibir a las comerciantes de los mercados Central, San Roque, Iñaquito y Chiriyacu.

Sus cabellos plateados reflejaban el paso del tiempo y sus manos demostraban el duro trabajo que han realizado por más de 25 años en los centros de abastos de la ciudad.

María Pacheco llegó acompañada de sus dos hijos. Ella lucía emocionada ya que, después de 50 años de trabajo en el mercado Chiriyacu, en el centro-sur de Quito, iba a recibir una condecoración como reconocimiento a su esfuerzo.

Ella tiene un puesto de pollos y recuerda que su sitio de trabajo antes era el mercado de El Camal. “Teníamos unos puestitos bien pobres, pero todos los días luchábamos por conseguir mejores condiciones para nosotros y nuestras familias”, comentó.

Las comerciantes recibieron una medalla y un diploma. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Las comerciantes recibieron una medalla y un diploma. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Gracias a su labor logró educar a sus hijos, quienes orgullosos de su madre decidieron estar presentes en el homenaje.

Rosa Cabezas fue otra de las homenajeadas. Tiene 84 años y su memoria es espléndida. Cuenta que es una de las fundadoras del mercado Iñaquito y recuerda que tuvieron que tocar varias puertas para conseguir un terreno en donde se pudiera construir este centro de comercialización.

“En donde usted ve construido hoy el mercado, antes se podía observar solo hierba, era un potrero. Las mujeres trabajamos duro por un año para limpiar ese lugar y conseguir un espacio digno”, recordó la mujer, conocida por la preparación de los secos de chivo.

A través de una ordenanza, que fue impulsada por la concejala Ivone Von Lippke, se realizó el reconocimiento a estas valiosas mujeres, a quienes les entregaron una medalla y un diploma.

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