13 de January de 2010 00:00

El totalitarismo del Presidente

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Jorge Orbe Velalcázar

La intención del Presidente al querer transformarse en un Gobierno totalitario y autoritario ha sido organizarlas de a poco -de modo preferente a quienes votaron por él-, en personas aisladas y atomizadas.

En un sistema totalitario como el que trata de implantar a como dé lugar el presidente Correa, la política llegará a ocupar, a invadir y a controlar todos los ámbitos, en lo que tiene que ver con lo público, lo privado e incluso hemos visto que se da modos para encontrar la forma de conquistar la conciencia  de los ciudadanos, a través de su ideología de extrema izquierda que  procura inculcar.

Igual cosa está ocurriendo con los enlaces  de todos los días y  las atosigantes cadenas sabatinas que realiza.

El totalitarismo al que nos está llevando  a pasos agigantados lo que hace es que la gente se comporte de acuerdo a reglas de un mundo ficticio y se percibe que tratará de sostenerse en el poder, como lo estamos viendo y comprobando, en significativa medida por la propaganda mediática feroz que hace y también a través del temor.

Un Gobierno totalitario lo que acostumbra hacer es tratar a toda costa de que la ciudadanía quede incapacitada para discernir entre la realidad y  la ficción.

Algo más que implicaría el totalitarismo es hacer que las personas se vuelvan superfluas, comenzando, naturalmente, por las más débiles y vulnerables de la sociedad.

No puede ser que a inicios del siglo XXI un país como el nuestro, en el que el Gobierno se jacta de ser revolucionario y democrático, genere un altísimo porcentaje de compatriotas  excluidos de lo elemental que requiere una vida digna.

Basta acudir a cualquiera de los barrios periféricos de Quito o Guayaquil para ver dramas de pobreza y desesperanza. En sos lugares la  gente se conforma, inevitablemente, con algo menos incluso, de lo que corresponde a un mínimo de humanidad.

SEÑOR PRESIDENTE
Nelson Ramos Paredes

Nadie quiere tumbarlo, como usted manifiesta.

Ocurre que cuando las papas queman, usted o los asesores del círculo rosa crean los fantasmas del golpe de estado o que hay planes para asesinarle.

Esta vez, como en las anteriores, no habrá juicios contra sospechosos porque no existen.

Es para distraer la atención del pueblo; nos damos cuenta y por esto algo más del 50% de los ciudadanos ya no creemos en sus discursos.

Los llamados informes de los sábados son monólogos donde insulta, descalifica, ataca sin pruebas a sus denunciantes y contradictores o simplemente generaliza a los periodistas quienes tienen la obligación profesional de informar al pueblo.

A propósito de los monólogos, hemos sido campeones latinoamericanos en  2009 con 230 cadenas, más los enlaces sabatinos  a un costo de USD140 millones.

Este récord no enorgullece, nos da vergüenza y nos duele que despilfarre nuestro dinero.

Señor Presidente, si usted fuera sincero, competente y seguro  debería promover un debate cada sábado, invitando a un crítico o a un contradictor sobre el tema o denuncia  del caso.

Entonces, con pruebas a su favor, podríamos apreciar que la tal revolución  no es “robolución” y que tampoco está marchando en su propio terreno, sin dar un solo paso en bien del país y de la democracia.

Señor Presidente, el círculo rosa y los adulones (que según Cordero entran a Palacio) le están haciendo daño y también estarían involucrados como culpables de su caída, pero con la revocatoria del mandato.

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