23 de June de 2009 00:00

Otra de tiranos

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Fernando Larenas

La izquierda en toda América Latina, por lo general, ha condenado las leyes sobre seguridad nacional, una doctrina que aparentemente busca preservar el statu quo de la sociedad, pero con excesos de represión, espionaje y todo cuanto implica conservar el poder.

Recuerdo mis inicios en el periodismo junto a Carlos Vera, cuando un programa sobre seguridad nacional, en las postrimerías de la dictadura militar, fue censurado en el canal donde trabajábamos porque tenía un tinte  izquierdista y de alguna forma alteraba los esquemas de la sociedad burguesa.

Al parecer ahora, desde el poder, se quiere reeditar esa caduca estructura represiva y de control. Un personaje de la auténtica izquierda como Diego Delgado seguramente tendrá algo que decir desde sus auténticas militancia y trayectoria.

La historia sirve para que los errores no se vuelvan a cometer. Vamos al tema sobre una tiranía. En la República Dominicana de los años cincuenta existía una doctrina de seguridad nacional, cuyo brazo ejecutor era el SIM (Sistema de Investigación Militar). Era el brazo ejecutor de la doctrina nacionalista y militar de Rafael Leónidas Trujillo, uno de los más grandes déspotas de la historia que gobernó durante tres décadas, hasta que fue asesinado en mayo de 1961.

El tirano sembró el terror en la isla, amasó una enorme fortuna, de la cual se aprovecharon especialmente sus hijos y sus hermanos. Todo giraba alrededor de él y de sus perversiones sexuales. Para entender mejor las secuelas que dejó este siniestro personaje hay que leer ‘La fiesta del Chivo’. Con este apodo era conocido Rafael Leónidas, un ‘angelito’ que no dejaba en paz ni a la iglesia, pero le encantaba comulgar.

Incluso después de su muerte, las multitudes aclamaban al siniestro personaje y su SIM continuaba haciendo de las suyas mediante torturas a los opositores que rechazaban la tiranía que impuso, especialmente en Ciudad Trujillo. Además, tuvo el descaro de poner su nombre a Santo Domingo de Guzmán, el nombre con el que fue fundada la capital dominicana.

Una de las fiestas del ‘Chivo’ fue la Feria de  la Paz y la Confraternidad del Mundo, que duró un año y costó entre 25 y 60 millones de dólares. Los Trujillo dejaron en bancarrota a  República Dominicana. Qué importaba, el dictador se festejaba a sí mismo y llevó a las mejores orquestas mundiales de la época. El pueblo no tenía trabajo, pero el tirano, como en toda historia similar, respondía con trago y circo. Hasta las coristas del Lido de París llegaron a Ciudad Trujillo.

Las orgías de Su Excelencia eran comentadas en voz baja porque tampoco había prensa libre ni libertad de expresión. Los medios de comunicación siempre han sido un estorbo para los tiranos.

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