12 de November de 2009 00:00

‘Tips’ para evitar que la comida se dañe

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Redacción Cuenca

La cuencana Karina Mora, de 44 años, dice estar cansada con los problemas generados por los apagones. El prolongado corte de luz de la semana anterior (11 horas) acabó con casi todos los alimentos de su nevera.

Su vivienda ubicada en la avenida Primero de Mayo está en la zona residencial donde el jueves anterior no tuvieron energía entre las 07:00 y 18:00.

Las carnes se descongelaron y la comida preparada se dañó; fue una gran pérdida, evocó aún contrariada la mujer. Esta situación lleva a los consumidores a plantearse diversas interrogantes. ¿Qué puedo hacer en situaciones como la actual? ¿Se puede reclamar por los daños que han sufrido los alimentos en nuestra nevera? ¿Cómo evitar que los alimentos y la nevera se dañen?

Para la nutricionista Mónica Álvarez, en épocas de racionamientos los hábitos de cocinar y de comer deben cambiar para ajustarse a la emergencia. Esto debido a que los alimentos que requieren ambientes fríos y que no están en refrigeración se descomponen más rápido y podrían afectar la salud. Por eso, es preferible que las hortalizas y frutas frescas se compren en el mejor de los casos pasando un día y prepararlas en ese tiempo.

Es que desde la cosecha van disminuyendo los valores vitamínicos (B, C, Complejo B y E) y sin refrigeración tienden a descomponerse.

En el caso de las carnes y lácteos es preciso comprarlos el mismo día que se va a consumir y preparar la cantidad limitada para evitar refrigerar lo que resta. Estos alimentos al estar en ambientes calurosos, cada 30 minutos multiplican el crecimiento de microorganismos y bacterias. La nutricionista Justina Torres recomienda que tras un corte de energía las carnes (sobre todo mariscos) que estaban en congelación y se deshielan, no vuelvan a ser congeladas.

Es mejor que las consuma, porque en ese proceso ya se han reproducido las bacterias.Eso fue lo que le ocurrió a Karina Mora. El primer día de suspensión de  energía se le descongeló alrededor de USD 40 en carnes que había comprado dos días antes para 10 días. “El pescado y el pollo adquirieron mal olor, color y textura”.

Pese a ello, los volvió a congelar y con los progresivos cortes de luz se dañó todo, contó Mora. En cambio, a Julio Ontaneda casi a diario se le daña el yogur que ofrece en su bar ubicado en el centro de la ciudad. Álvarez sugiere que cuando se va la luz se evite abrir y cerrar las puertas de la nevera como de costumbre.

Torres indica que la comida preparada y guardada en refrigeración sin abrir la puerta dura hasta 18 horas, después de un corte de energía. Y en congelación hasta 48. Después de eso revise bien las condiciones del producto para prepararlo de inmediato o desecharlo.

Álvarez da otros ejemplos: el queso debe verse comprimido (sin huecos) al cortar una rebanada. Y el buen estado de la carne y la leche se descubren por el color fresco y olor agradable. En el caso del pescado, si está entero, revise la textura y que el ojo sea esté brilloso. 

La nutricionista recomienda regresar a la época de las abuelitas para mantener en buen estado las carnes: cecinarle, rociarles sal y algún aderezo (aliños) y ponerlas a secar al ambiente.

Con esta técnica los alimentos se mantienen en buen estado y no se reproducen los microorganismos. Álvarez también sugiere que los jugos de frutas se preparen y se sirvan enseguida, para evitar refrigerarlos y que pierdan valores vitamínicos con los cortes de energía. O comer la fruta de forma directa y acompañar las comidas con aguas aromáticas.

Otro consejo de las especialistas es organizar los alimentos en la nevera para que el aire frío pueda circular entre ellos. Utilice recipientes plásticos, limpios, secos y tapados. No almacene la comida preparada cuando esté calientes, sino a temperatura ambiente, pues por radiación aumenta la temperatura y estropea al resto de alimentos.

Las frutas y verduras deben ser bien lavadas antes de guardarlas para que no lleven bacterias. Para un mejor uso, cada persona debe conocer las particularidades de su refrigerador, potencia frigorífica, secciones, complementos y posibilidades de conservación, señala Wilson Naulaguari, gerente de Crown.

Por ejemplo, el técnico menciona que en la zona más alejada del congelador se debe ubicar los quesos, verduras y frutas. En la zona media la leche y lácteos; y en la más fría las carnes y alimentos precocinados.

Envolturas para cada producto   

El plástico ‘film’ o película es para cubrir los recipientes sin tapa (no guardar en ollas u otros objetos de aluminio). El rollo cuesta entre USD 2 y 15.

Debe ser en recipientes de plástico, loza o vidrio templado (no el de cristal ante el riesgo de que al quebrarse, los pedazos pueden mezclarse con el producto guardado).

Para guardar en congelación no hacerlo en envases de vidrio, por el riesgo de que se peguen al hielo y se quiebren al intentar retirarlos.

Fundas biodegradables y zip. En refrigeración se pueden mantener las papas fritas precocidas y las legumbres precocidas que no tengan líquido. Y si es en congelación precocer los mariscos  al vapor ante de congelarlos.

Los camarones y calamares precocer de 2 a 3 minutos. El pescado (filete de trucha, por ejemplo), de 3 a 4 minutos. El pulpo, de 15 a 30 minutos. Pollo: precocer por 20 minutos. Pero si filetea, comer todo el mismo día. La carne de res: precocer de 10 a 15 minutos.

En el caso de los envases plásticos, estos deben tener tapa enroscable y de diferente capacidad (desde ¼ hasta 4 litros). El juego de seis piezas cuesta alrededor de USD 5. Son para guardar productos con líquido como ensalada de frutas. Las legumbres con el mismo jugo de cocción; estofado de carne y los mariscos precocidos.

La comida que se guarde hay que etiquetar con fechas. El chef Ángel Valdivieso recomienda poner la fecha de preparación del alimento para saber cuál  consumir primero.

Valdivieso aconseja que carnes y mariscos se guarden en el congelador. En el siguiente piso del refrigerador deben ir lácteos, luego comidas y finalmente verduras y huevos.

Cuide su artefacto

Tras un corte de luz desenchufe la refrigeradora y todos los aparatos eléctricos de su hogar. Después de 10 minutos que retorne el servicio vuélvala a conectar, pues casi siempre regresa con voltios superiores a lo normal (127). En ese tiempo se estabiliza la energía y se evita que los aparatos se quemen.

Siempre deje una lámpara encendida que le alerte en el momento en que llega la energía para conectar el refrigerador enseguida.

Si el corte de luz es superior a seis horas y ha mantenido un uso normal (abriendo y cerrado la puerta) es mejor que limpie bien la nevera, la desinfecte con  cloro, ya que algunos productos empezaron a descomponerse.

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