13 de julio de 2015 11:11

Una tienda se especializa en la venta de antigüedades en Ambato

Julio Gavilánez es el propietario de una tienda de antigüedades en Ficoa, Ambato. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

Julio Gavilánez es el propietario de una tienda de antigüedades en Ficoa, Ambato. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

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Fabián Maisanche

Julio Gavilánez conoce al detalle la historia de cada una de las antigüedades que exhibe en su local, ubicado en el barrio Ficoa en el centro de Ambato. El hombre de contextura gruesa cuenta a sus clientes de que materiales están hechos, quién los elaboró y de dónde fueron adquiridos.

En su local hay estantes donde se muestran rockolas, fonógrafos, vitrolas, escritorios de madera, brújulas, radios y más objetos. En una de las esquinas expone una refrigeradora y en otras hay mesas, pianos, botellas de todos los tamaños, motos, bicicletas, juguetes, entre otros artículos.

Las paredes fueron decoradas con relojes, placas de vehículos, letreros con marcas internacionales... “La mayoría de las artículos aún funcionan y otros sirven para la decoración en el hogar. Hay artículos de entre 1960 y 1990 que son originales, y otras son réplicas”, dice Gavilánez.

Los artefactos antiguos son algunos de los artículos que más se solicitan, como las rokolas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

Los artefactos antiguos son algunos de los artículos que más se solicitan, como las rokolas. Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

Su afición por las antigüedades se inició en la adolescencia. Con su hermano Juan Carlos iniciaron a coleccionar botellas, juguetes y otras cosas. Ahora recorren diferentes provincias del país y de varios países de Sudamérica en busca de artículos.

La compra y venta de antigüedades arrancó en el 2013. “Inicié a despojarme de mis colecciones que eran un tesoro. Al principio fue doloroso y en la actualidad es mi forma de vida”, comenta Gavilánez.

En un local ambateño se encuentra antigüedades de 1960 a 1990

Eso sí, recalca que las cosas que ingresan a su casa no vuelven a salir. Los precios varían de acuerdo a la vetustez de los objetos. Hay desde los USD 5 hasta los USD 8 000.

Verónica Luzuriaga, esposa de Julio, cuenta que los compradores buscan estufas, bombas de gasolina y cuadros de artistas de renombre. “Le ayudamos al coleccionista en cosas para la decoración. No tenemos muchos artículos que estén elaboradas de bronce u otro material. Hay expertos que se dedican a esta actividad en Quito, Guayaquil y Cuenca”.

El guarandeño Milton Villafuerte gusta de coleccionar artículos para su casa. El pasado jueves adquirió una rockola en USD 250. El hombre, de 44 años, observó detenidamente su funcionamiento y el estado de la máquina. "Son muy pocas las máquinas con estas características y está en buenas condiciones, eso es importante", resaltó.

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