31 de December de 2010 00:00

Testamento

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Cicuta

Oh, difunto 2010,

detén tu marcha un momento,

a ver si puedo versar

este postrer testamento.

 

Las horas se van volando

el tiempo se pasa breve,

y yo les digo a los necios:

cacerito, ‘lleve, lleve’.

 

A Rafico, enmascarado,

Le doy diez carros blindados,

una guardia pretoriana

y un batallón de soldados.

 

Mas no olvides, Majestad,

-y en esto no hay mucha ciencia-:

es mejor que te apertreches

con mil quilos de prudencia.

 

Te dejo, en fin, la consulta

y hasta la muerte cruzada,

pero nada podré hacer

contra tu propia celada.

 

Sigue confiando en los tuyos

y en el voto popular,

mas no colmes la paciencia

con tu maña de atacar.

 

Buen ‘cushqui’ quiero dejarte

en crudo y en cocinado,

pero olvida ese estilacho

que al pueblo tiene escaldado.

 

Y si insistes en la brega,

y en deleznar la humildad

te dejo, junto a una máscara, 

un plan de seguridad.

 

Te ruego no te preocupes

del viejo plan ITT:

ecologismo infantil

se mezcló con el yagé.

 

La izquierda quedó atrás,

es tiempo de pragmatismo.

Ya se acabó la injusticia

y hoy vivimos de lo mismo.

 

Para que nadie se entere

te colmo de ilusionismo,

pues ahora hay un montón

mamando del socialismo.

 

Ya solo es cosa de ver

los nuevos ricos en tromba,

mientras dicen, por lo bajo,

‘masca chicle y no hagas bomba’.

 

Al Sebas Roldán le dejo

mi lupa y un catalejo,

a que indague a su Gobierno

y ya no se haga el pendejo.

 

De un Gobierno transparente

no me parece normal

ver los toros desde lejos

sin retar al animal.

 

El pueblo quiere saber

por qué quedó camuflado,

con el pretexto del golpe

el expediente Alvarado.

 

Hoy venimos a enterarnos

cómo es la revolución:

a punta de reciclaje

y sin fiscalización.

 

Hace fu el ‘Cacho’ se fue

en medio de capotazos,

pero hoy orondo y campante

regresó sobre sus pasos.

 

Le dejo mi biblioteca

al teórico Carvajal,

no pudo en Seguridad,

mandémoslo al pajonal.

Nuevos medios les heredo 

a Fernando y a Vinicio;

la verdad, sus travesuras

ya no me sacan de quicio.

 

A Alexis, una careta

a que no juegue otro albur

de defender con descaro

a la aspirante Mansur.

 

El premio mayor le dejo

a ese Poder Ciudadano.

Se vendió como un gigante

pero se quedó de enano.

 

A Nataly y a Dieguito

les dejo un calibrador

a ver si por fin atinan

entre tanto indicador.

 

El GIR completo le dejo

al primo Pedro Delgado,

que de tanto cobrar deudas

se volvió peso pesado.

 

Al polifuncional Serrano

una pizca de pericia,

que ya se deje de cuentos

y haga algo por la justicia.

 

Al inefable Pesántez

le regalo una embajada.

Ojalá ya no tengamos

la justicia amordazada.

 

Y por concurso de méritos

y haciendo honor a sus fallos,

les doy la jubilación

a Troya y a don Cevallos.

 

Fernando, corcho viajero,

te dejo mi ropa usada

a que te camufles bien

contra la muerte cruzada.

 

Para el Fabricio Correa

una cena familiar.

Y si el sueño no es posible,

un partido popular.

Para el alcalde Augustito

mi ‘laptop’ y una chauchera.

No te dejarás quitar

de delincuentes cualquiera.

 

A los chapas, aconsejo

que se diviertan en forma,

con gases y con toletes

mientras llega la reforma.

 

A los milicos, más armas

y unas medallas de bronce,

por aguantar con sapiencia

al ex vate Javier Ponce.

 

Y al pueblo, mucha paciencia,

le chanto mi bendición:

 una agüita de resina 

o, mejor, resignación.

 

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